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viernes, 29 de enero de 2010

In memoriam

En un espacio breve de tiempo nos han dejado dos grandes y longevos escritores, Francisco Ayala y J.D. Salinger.
No puedo resistirme a decir algo en el blog aunque no sean escritores infantiles propiamente dichos. LOS ESCRITORES, lo son, para todas las edades.
De Francisco Ayala quiero señalar un entrañable relato "Dulces recuerdos", cuyo protagonista es un niño, Ricardito, que evoca, siendo anciano ya, un especial momento de la niñez, su amistad con Barbián, su fiel amigo, un perro con el que comparte un inocente recuerdo. Este relato habla de la amistad y del paso del tiempo y traza a la perfección la psicología infantil.
De Salinger todos tenemos en nuestro haber la lectura de El guardián entre el centeno. Novela impactante que leída al final de la adolescencia, inicia al lector en la vida adulta. La dura crítica social que realiza el autor a través de su personaje adolescente, Holden, decepcionado y desengañado porque todo se corrompe a su alrededor, ha hecho de esta novela uno de los clásicos de la literatura universal. De esta novela cabe destacar el amor fraterno; su hermana pequeña Phoebe, a quien le gusta escribir, se convierte en la razón de vivir de tan complejo personaje.

sábado, 23 de enero de 2010

Llanto por Haití

Con este poema de Federico García Lorca, que es el quinto de los que dedicó a Jorge Zalamea en Poema de la Soleá (II de Poema del Cante Jondo, 1921), quiero rendir homenaje a las víctimas del terremoto de Haití.


¡AY!

El grito deja en el viento
una sombre de ciprés.

(Dejadme en este campo
llorando.)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más tiempo que el silencio.

(Dejadme en este campo
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo
llorando.)

domingo, 17 de enero de 2010

Invitación a la lectura



Baraja de cartas de La Isla del Tesoro (hecha por alumnos de 12-13 años)


La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo
(Joseph Addison)

Muchas veces nos preguntamos cómo hacer que un niño lea, bien como padres o como profesores. Se nos ha olvidado quizás cómo y por qué leemos nosotros. Todos tenemos recuerdos de nuestras primeras lecturas, aunque seguramente no guardamos ninguno del aprendizaje mecánico de ella. Yo recuerdo a la Hermana María del Carmen, que me enseñó a leer, aunque no tengo ni idea de cómo, supongo que con la cartilla que teníamos y también recuerdo el cuento de "Mariuca la castañera", de Ferrándiz, pero el formato, no el contenido, por ejemplo.
Los primeros cuentos de los que tengo noción son los que escuchaba en discos pequeños de vinilo, que eran de colores y cuya funda contenía la historia en viñetas, pero esto lo dejo para otro artículo.

Lo que sí recuerdo con claridad son los libros que había en casa y a mi madre leyendo y también que en todos los santos, cumpleaños y Reyes, teníamos entre otros regalos, libros con los que llenábamos muchos ratos de ocio, que nos permitían soñar y crear en nuestra imaginación nuevas aventuras, a las que después jugábamos en el patio del colegio, en el parque o en casa.
¿Cómo no recordar a Enid Blyton y sus Torres de Malory, las Aventuras de los Cinco, más tarde de Los Siete Secretos, y las novelas de Emilio Salgari? ¿Y cómo olvidar la edición de novelas clásicas de Colección Historias que ahora se ha reeditado para nostálgicos? Mujercitas, Quo vadis, El último mohicano, Don Quijote, Viaje al Centro de la tierra, Genoveva de Brabante y muchas más, han quedado fijadas para siempre en nuestra memoria. Yo siempre me leía primero las viñetas y si la obra me gustaba me iba al texto. Uno de mis primos, de la misma edad, hacía exactamente lo contrario, debía ser entonces mejor lector que yo.

El hecho de leer

Parece que aprender a leer es doloroso y costoso, aunque en ocasiones se aprenda como un juego. Para unos niños es algo gratificante que "entra solo", mientras que para otros se convierte en un sufrimiento que no puede ni siquiera describir y que se prolonga con los años en la clase de lengua.
¿Por qué la lengua y las matemáticas son los caballos de batalla de los estudiantes, padres y profesores? Son difíciles en sí porque suponen abstracción y concentración, pero sin ellas, no podemos manejar ninguna otra materia.
Me centraré en la lengua y literatura.

Creo que los profesores tenemos derecho a quejarnos de que no se lee, pero también deberíamos entonar alguna vez el "mea culpa". Hemos conseguido hacer difícil lo que podría ser fácil y en ocasiones lo es. ¿Por qué nos empeñamos con tanto ardor en que todo el mundo sepa cuál es el complemento directo de una oración y no ponemos el mismo empeño en que comprendan bien lo que leen y lo sepan expresar con corrección, de forma oral y escrita?

El primer error que se comete con la lectura es dejar que se concentre sólo en el área de lengua, por ejemplo.
El segundo error es no enseñar la biblioteca del centro o la del barrio con el mismo entusiasmo que se enseña el gimnasio o el polideportivo local, aunque esto pueda parecer una tontería y el tercer error, ¡horrible error! es examinar sobre lo que se lee y calificarlo como si fuera el análisis sintáctico.
Asociar la lectura a este martirio o someterla a un juicio como si una novela fuera el tema 4 de geografía,de física o de literatura, creo que no es lo más acertado, aunque se haga con muy buena intención.

A mí en 3º de carrera me examinaron del Poema de Mio Cid con un test y juré que mis alumnos nunca harían un test sobre una lectura.
Me pareció el mayor disparate del mundo leer el Mio Cid contando los muertos de las batallas, que era lo que iban a preguntar y no me condujo a nada.
Sin embargo, recuerdo el examen en 4º de la asignatura de Cervantes: La libertad en Cervantes. Estuve 4 horas escribiendo, disfruté paseándome mentalmente por las obras de Cervantes, trayendo a mi memoria lo que había leído durante el curso, desde La Galatea al Persiles y relacionando unas cosas y otras, o sea, escribiendo un texto propio con la lógia de mi lectura, no repitiendo como un papagayo lo que había dicho la profesora, o sea, había sido un examen que diríamos, anglosajón. En esta asignatura obtuve un sobresaliente, en Literatura Medieval ni me acuerdo de lo que tuve.

Actividades de CREACIÓN e IMAGINACIÓN

Tengo muchos alumnos que pueden atestiguar que a partir de sus lecturas les mandaba hacer trabajos que algunos consideraban peregrinos, que otros decían que no tenía derecho a calificar porque eso no era Lengua, pero con los que la mayoría disfrutaba y se lo pasaba bien, porque desarrollaban su creatividad y siempre eran una sorpresa. Las fotos colgadas en este artículo son una pequeña muestra de aquello.


Trabajo hecho por alumnos de 14-15 años sobre el Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Como se ve, en ambos casos, hay palabras en los trabajos, pero que recrean lo leído desde la propia óptica de quien se ha sumergido en una obra literaria.


Juego de mesa hecho a partir de Trafalgar (alumnos de 14-15 años)

¿Qué se consigue con un trabajo así?
Hacer reflexionar, formar un equipo y estrujarse un poco el cerebro a ver si conseguimos ser los más originales.
Es verdad que en un trabajo en equipo siempre hay alguien que no trabaja, pero no importa, estoy segura de que aprende al hilo de lo que hacen los demás y además interviene para dar forma a aquello, aunque desconozca el texto completo.
A algunos colegas de literatura siempre les preocupa que les engañen con las lecturas, la verdad es que a mí no. Siempre hay que contar con el tanto por ciento de gente que no lee, pero los que lo han hecho, han disfrutado y eso realmente es lo que merece la pena.
Con estos llamativos trabajos a final de curso hacíamos una exposición en la biblioteca del colegio, con una urna donde cada uno de los visitantes podía votar sobre el trabajo que más le gustaba. Esta sencilla experiencia era igualmente motivadora.
El juramento que me había hecho a mí misma sobre los tests de lecturas no siempre lo pude cumplir. Cuando se forma parte de un equipo docente no siempre se puede hacer lo que uno quiere.
Pero creo firmemente que si resulta que la lectura lo que desarrolla es nuestra capacidad de pensar y de expresarnos, por tanto de hablar y escribir, ¿cómo hacemos tests? ¿qué importa si un personaje sube o baja o baja y sube?
¿De qué habla ese personaje y por qué es importante en esa historia? ¿Se podría prescindir de él? Creo que estas y otras preguntas enseñarían a reflexionar sobre la lectura, pero no si la cinta de Melibea es azul, roja o amarilla, lo importante sería saber por qué es azul y no roja, por ejemplo, o sea, averiguar cuál es el código del color en la literatura de una u otra época, por ejemplo.

La intuición funciona
Comparto todo esto porque ayer me preguntaron qué hacer para que niños que nunca han leído, lean.
Desde luego no existe una varita mágica y hay muchas teorías al respecto.
La mía es muy sencilla. El profesor tiene que "brujulear" en la literatura infantil-juvenil y dar a sus alumnos aquello que crea que puede gustar, desde su conocimiento del grupo e intuición. Esto es igualmente válido para los padres.
De todos modos daré pautas bastante simples.
Una es elegir un libro, pensar en un tiempo y espacio en el que poderlo leer y sentarse a leerlo con los alumnos alrededor, unos en el suelo, otros en la silla, en círculo, en un rincón de la clase, en la biblioteca o en el salón de casa, pero en una disposición diferente a la que se emplea en otras ocasiones.
La lectura a los pequeños de la casa de forma sistemática por las noches, funciona muy bien, no es un tópico.

Si se hace en el aula es bueno dedicar unos veinte minutos o media hora semanales, pero siempre en el mismo momento, por ejemplo al final de los viernes, un rato especial, un momento mágico para la lectura.
Si el libro es un álbum, se terminará enseguida, si es por capítulos, uno a la semana, con misterio, con una buena entonación, haciendo que entren en una aventura que hasta entonces les resultaba desconocida.
Y así vendrá el silencio y la necesidad de escuchar. Habremos conseguido atacar diversos frentes. Y al final, ¿por qué no dibujar lo que les ha quedado en su imaginación? ¿Por qué no buscar una canción que tenga algo que ver? Seguramente a ellos se les ocurrirá alguna, y si no tiene que ver en realidad, pero les apetece cantarla porque les sugiere algo o la han unido a esa lectura, aunque para un adulto carezca de lógica, pienso que hay que dejar que lo hagan. Esto les motivará para dibujar la próxima vez y para expresar más adelante por medio de la palabra, los sentimientos que ha despertado en ellos la lectura.
Debemos tener en cuenta que el uso de la palabra es lo más difícil, por ello hay que entrar en ello poco a poco y al final. Todos los niños son sensibles a un texto, pero no todos son capaces de definir a la primera lo que han sentido y en esto hay que ayudar, para no frustrar las expectativas de los lectores. Y si queremos que escriban, podemos dar pautas, iniciar un texto, decir que cambien el final, dar palabras que contengan lo fundamental y hacer que elijan una o varias y que lo expliquen oralmente, en definitiva emplear cualquier posibilidad que suponga colocar un trampolín para que salten.
Los profesores en general tenemos bastante imaginación, así que animo a que cada uno utilice la suya, sea creativo y se deje llevar de la intuición que le ha dado la experiencia del día al día en el aula. Sólo hay que atreverse un poco a inventar e innovar.
Para los padres la recomendación es que lleven a sus hijos a la biblioteca más cercana para ayudarles a familiarizarse con un espacio y con unos objetos, los libros, en los que está contenido todo el saber de la humanidad.

sábado, 16 de enero de 2010

Colección de Quijotes Infantiles


QUIJOTES INFANTILES DEL MUNDO
(1880-2005)

La mayoría de las ediciones son infantiles, aunque hay algunas versiones íntegras hechas con anotaciones para lectores de bachillerato o universitarios en las que además destacan las ilustraciones o la originalidad en el planteamiento de la edición. Después hay otra serie de objetos relacionados con el Quijote.
Cuando se inicia una colección, aunque en este caso sea básicamente de ediciones para niños, es difícil prescindir de otros objetos que aparecen al hilo de la búsqueda de los libros.
Las ediciones infantiles españolas fueron expuestas en la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia en el año 2005.

1. Winkler, D.: De lotgev allen van Sancho Panza als goeverneur van het eiland goedkoopenburg. Amsterdan: Binger, (ca. 1880). Edición en holandés, 39 p., 2 h.; 10 cromo- litografías en color, 32 cm.

2. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quichotte de la Manche. Édition réduite et mise à la portée de la jeunesse par Paul Lefévre-Géraldy, 24 aquarelles de Giffey, Paris Librairie Ch. Delagrave, (ca. 1900) Edición en francés, 127 p. ; 33 cm.


3. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Edición ilustrada con dibujos de M. Ángel, grabados por Carretero y Sampietro y aumentada con un apéndice crítico-biográfico por M. Rodríguez-Navas. Madrid: Saturnino Calleja, 1901, 789 p.; grab.; 23 cm. (Biblioteca Perla, XX)

4. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, Barcelona: Ed. Sopena, 1906, Ilus. B/N, 892 p.; 18 cm. (Biblioteca Sopena)

5. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quixote of the Mancha. Adaptación en 30 capítulos de Judge Parry, Ilustraciones de Walter Crane. Primera edición infantil publicada en EEUU, Edición en inglés, New York: Lane, 1909, 245 p.; 11 láminas grabadas en madera en colores, título ilustrado y 19 ilustraciones en el texto. Tela, 24 cm.

6.Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Acomodado para las escuelas primarias por Don Esteban Oca y Merino, Imprenta y Librería Moderna, Mercado 120, Logroño, 1916, 266 págs.,17 cm., sin ilustr.

7. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Ed.Calleja. 13ª edición Calleja para escuelas, ilustrada con artísticos grabados, Madrid, 17 cm. 682 págs. (contiene al final el detalle de las 11 ediciones de el Quijote, de esta editorial. No aparece la fecha de publicación. Se puede datar en 1918

8. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha para uso de los niños. Madrid: Sucesores de Hernando, 1923, 7ª Ed. ilustrada, 560 p., 19 cm.


9. Cervantes Saavedra, Miguel de: Álbum dedicado a Don Quijote. Serie extraordinaria de las cajas de cerillas, se puede datar en 1925. 80 dibujos de cajas de cerillas

10. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quichotte de la Manche. Édition pour la jeunesse, d’après la traduction de Florain, précedée d’une introduction de M.L. Tarsot, Ilustración en color de Henry Morin, Edición en francés, Paris, Ed. Laurens (ca. 1929). 144 págs,


11. Cervantes Saavedra, Miguel de: L’ingenieux hidalgo Don Quichotte de la Manche /Edición en francés /Adaptation de Joseph Grossin, Imagé par Albert Uriel, à Tours, Maison Alfred Mame et fils, 1930, 160 p. ; 29 cm.

12. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Barcelona; FTD, 1932. 351 p.; il.n.; lám.; 20 cm.

13. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. 2ª edición, Barcelona: Edelvives, 1935, 351 p.; il.n.; lám.; 20 cm.

14. Pemartín, Julián: Garbancito de la Mancha. Ilustraciones de Arturo Moreno, Madrid, Saturnino Calleja, 1943, 90 p.; il col.; 20 cm

15. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Kichot z la Manczy, Ed. Wydawnictwo WL. Baka, Lodz-Wroclaw, 1946, Edición en polaco, adaptada en XXI capítulos, para niños, ilustraciones en blanco y negro de M. Romaly, 192 págs, 22 cm.
Edición de Polonia, 1946


16. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha. Ed. Infantil abreviada por Nicolás González Ruiz; Ilustraciones de Rosado Rivas. Madrid: Escuela Española, 1ª Edición, 1947, 302 p.; il.; 20 cm.

17. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Ilustraciones de Carlos Vázquez y L. Palao. Barcelona: Sopena, 1948, 1948 p., 22 cm.

18. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha compendiado para que sirva de lectura en las escuelas / con ilustraciones de Rivas. 20ª edición; Madrid: Librería y Casa Editorial Hernando, 1948, 525 p.; il.; 19 cm.

19. Don Quijote de la Mancha [cromolitografías de Don Quijote de la Mancha]; [con dibujos de Herouard] [195-?] (40 cromos a todo color en cartulina. El texto está en el reverso). 10 x 7 cm.

20. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Adaptación del texto y biografía de Sebastián Juan Arbó. Ilustraciones de Iñigo. 1ª edición; Barcelona: Archivo de Arte, S.L. (4 Vol.), 1950-1951, 84 págs., 27x 19 cm.


21.Cervantes Saavedra, Miguel de: Aventuras de Don Quijote adaaptadas para los niños por Pablo Villa, ilustr. De S. Tusell, 7º ed., 2ª parte, Ed. Araluce, Barcelona, 1951,152 págs., 15cm.


22. Cervantes Saavedra, Miguel de: El Quijote /adaptado por Edelvives, Edición Escolar. Zaragoza: Editorial Luis Vives, 1952. 312 p.; il.; 21 cm.

23. Álbum Don Quijote de la Mancha / [ilustrado por Iñigo] 6ª edición, Barcelona:Archivo de Arte, 1955, 1 álbum [13 hojas], col.; [240 cromos] Cromos de Chocolates Lloveras; nº 1

24. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, compendiado para que sirva de lectura en las escuelas.
26ª edición. Madrid: Librería y Casa editorial Hernando, 1957, 529 p.; il.;18 cm.

25. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha / Edición escolar seleccionada por Felipe Romero Juan; con 146 ilustraciones de Manuel Huete. Burgos: Hijos de Santiago Rodríguez, 1957. 335 p.;il.; 21 cm.

26. Cervantes Saavedra, Miguel de: Aventuras de Don Quijote / con ilustración de cubierta de José Mª Gorospe. San Sebastián: Orvy, s.a. [195-?] 238 p.; 14 cm. (Juvenil Goleta, 26)

27. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / Adaptación J. Duch Carbonell; ilustraciones José Munté Muntané. Barcelona: Bruguera, 1961, 255 p.; 20 cm. (Colección Historias)


28.Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha / Edición escolar seleccionada por Felipe Romero Juan; con 146 ilustraciones de Manuel Huete. Burgos: Hijos de Santiago Rodríguez, 20 edición reformada: Burgos, 1961. 335 p.;il.; 21 cm

29. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / adaptación de José Ardanuy / ilustración de A. Ibarra; cubierta de Gutmaga, Bilbao: Vasco Americana, 1963. 147 p., 3h.; il.; 25cm. (Literatura inmortal)

30. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / Distribución y anotación: José López Navío, Sch. P. [Edición Escolar], Madrid: Compañía bibliográfica española, 1963, 421 p.


31.Cervantes Saavedra, Miguel de: Sancho Panza Gobernador, otra aventura del “Quijote” al alcance de los niños. Adaptación de Miguel Toledano, Ilus. De José Correas, Barcelona: Ed. Juventud, 1964, 48 págs., 19 x 25 cm.


32. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote en casa de los Duques / Adaptación de Ángel Lázaro; con ilustraciones de Rafael Munoa.
Madrid: Aguilar, 1965. 118 p. + 1 h.; il; 23 cm. (El globo de colores)


33. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha, (Primera parte y Segunda parte) / adaptación de Gloria Sarró; ilustraciones de José Llobera. Barcelona : AFHA Internacional, S.A., 1968 y 1967, 4ª ed., 204 p. y 259 p.+ 2 h. respectivamente; il. Col.; 21 cm. (Auriga, Serie Oro)


34. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha / Edición escolar aprobada por el Ministerio de Educación Nacional. Ilustraciones de Soravilla, Madrid: Librería y Casa Editorial Hernando, 1969, con un prólogo para educadores, 425 págs., 22x 16 cm.

35. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / adaptación de Antonio Cunillera; ilustraciones de José Llobera. Barcelona: AFHA Internacional, S.A., 1971. 78 p. + 1 h.; il.; 31 cm. (Selecciones Auriga)

36. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / Adaptación de Antonio A. Arias, Prólogo, supervisión y notas de Guillermo Díaz Plaja; fotografías de José Luis Rodríguez “Focco”. Oviedo: Naranco, 1972. 220 p.; 30 cm. (6 vol.)

37.Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha, Edición infantil. Adaptación de Mauro Armiño, ilustr. De Pérez Fabo, Ed. Sopena, Barcelona, 1972, 106 págs., 32cm.

38. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote visto por Herreros / adaptación de textos de Jorge Magmar. 2ª edición, Madrid: Editora Nacional, 1974. 74 p.; principalmente il. Col.; 26 cm.

39. Cervantes Saavedra, Miguel de: Die wunderbaren Abenteuer des fahrenden Ritters Don Quijote von La Mancha / Edición en alemán adaptada por Lotte Berg, Bayreuth: Dondrom Verlag, 1977, 125, p., 34 cm.

40. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / creación y realización de Antonio Albarrán; adaptación y fotografía de Antonio Perera. Madrid: Sedmay, 1979. 140 p.; principalmente il.+ fotog.; 30 cm.

41. Sobre de cromos y tres cromos de la serie de dibujos animados realizada por Cruz Delgado y José Romagosa. Barcelona: Danone, 1979, 7 x 5 cm.

42. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote / ilustrado por Hieronimus Fromm. Madrid: Playor, Edición especial para galerías Preciados, 1985, 31 p.; 25 cm. (Clásicos Galerías)

43. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha /edición, introducción y notas de Ángel Lasanta; ilustraciones de Javier Serrano. Madrid: Anaya, 1987. (2 vol.) 798 p. y 899 p.; 19 cm.

44. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha /Versión de Luis Jiménez-Frontín, Ilus. de Joseph del Castillo, Antonio Carnicero, Bernardo Barranco y Jerónimo Gil para la edición de 1780 de la RAE. Ed. Lumen, 1989, 154 p.; 21 cm.

45. Cervantes Saavedra, Miguel de: Las increíbles aventuras de Don Quijote Edición en vídeo de la serie de dibujos animados “Don Quijote de la Mancha” producida por Cruz Delgado y José Romagosa. Barcelona: Salvat, 1992.12 vídeos color

46. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Chisciotte della Mancha. Edición en italiano, Milán: 1993, 47 p.; 19 cm., (La Spiga junior, Piccolo lettori)

47.Las aventuras de Don Quijote [CD-ROM] / CD-ROM multimedia Macintosh & Windows. S.l.; Interacción Multimedia, 1995. 1 estuche [6 CD-ROM] Patrocinado por Tribuna-Banesto

48. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha / edición, introducción y notas de Ángel Lasanta; ilustraciones de José Ramón Sánchez, 1ª edición, Madrid: Anaya, 1999. 1938 p.; 25 cm.

49. Cervantes Saavedra, Miguel de: Las aventuras de Don Quijote de la Mancha /adaptación de Gloria Sanjuán; ilustraciones de Antonio Casquero. Madrid: Libro-Hobby, 2001. Vol. 2: La aventura de los molinos de viento; El manteo de Sancho; Don Quijote y los pellejos de vino, 31 p.; 27 cm.

50. Cervantes Saavedra, Miguel de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha / edición de Florencio Sevilla. 2ª edición, Madrid: Castalia, 2002, 1419 p.; 22 cm.

51. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / Adaptación y presentación de Juan Antonio Cabezas; ilustraciones de Miguel Quesada. Valencia: Alfredo Ortells, 2003. 245 p.; 23 cm.

52. Cervantes, Miguel de: DON KIXOTHE /Adaptación María Aggelídou, Ilustraciones Sbetlín, Ed. Papadopoylos, Edición en griego, Atenas, 2003, 67 p.; 30 cm.

53. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Chisciotte della Mancia, /Adaptación de Pier Mario Fasanotti , notas y actividades didácticas de Renata Ghisalberti, Edición en italiano, Turín: 2004, 303 p.; 22 cm.

54. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha / versión de Vicente Muñoz Puelles; ilustraciones de Manuel Boix. Alzira: Algar, 2004. 109 p.; 30 cm.

55. Plaza, José Mª: Mi primer Quijote / Ilustraciones de Julio Carabias, (Julius). 1ª ed. Madrid: 2004. 294 p.; 22 cm.

56. Cervantes Saavedra, Miguel de: Mi primer Quijote en cómic / E. Sotillos, 1ª edición, Madrid: Libro- Hobby, 2004; 60 p.; 28 cm.

57. Obiols, Anna: Las aventuras de Don Quijote /Ilustraciones de Subi, traduc. Del catalán de Carla Palacio, Barcelona: Lumen, 2004, 24 p.; 35 cm.

58. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quichotte / Ilustraciones de Gwen Keraval, Edición en francés, Paris: Éd. Magnard, 2004, 57 p.; 24 cm.

59. Martín Garzo, Gustavo: Dulcinea y el caballero dormido / Ilustraciones de Pablo Auladell, Zaragoza: Editorial Luis Vives, 2005, 59 p., 28 x 27 cm.

60. Ibáñez, Francisco: Mortadelo de la Mancha: una aventura de Mortadelo y Filemón. Barcelona: Ediciones B, 2005, 48 p.; 30 cm.

61. Navarro Durán, Rosa: El Quijote contado a los niños / Ilustraciones de Francesc Rovira, 2ª Ed., Barcelona: Edebé, 2005, 196 p., 25 cm.

62. Reviejo, Carlos: Don Quijote de la Mancha / Ilustraciones de Javier Zabala, 4ª ed., Madrid: SM, 2005, 29 p., 29 cm.

63. Plaza, Jose´Mª: Las ingeniosas travesuras del pequeño Quijote. /ilustraciones de Julius, Madrid: Espasa-Calpe, 2005,150 p.; 20 cm.

64. Maglia, Haroldo: El libro de Don Quijote para niños /Ilustraciones de Jesús Gabán, Barcelona: Ediciones B, 2005, 111 p.; 31 cm

65.Cervantes Saavedra, Miguel de: Aventuras de Don Quijote de a Mancha, Adaptación de Joaquín Aguirre Bellver, Ilustraciones de C. Perellón, , Madrid : EDAF, 1970 (2 vol.), 212 p. 29 cm.

66.
Quijote infantil, Adaptadora Ren Aoshuang, Ilustrador: Animación-Ley de unicornio, Ed. Tianjin Renmin, 2ª Ed. 2007, La primera se realizó en 2003.


67.
Quijote infantil, Adaptadora: Zhao Xi, Ilustradores: Liu Zhenjun y Wang Ruimei, Ed. Lian Huan Hua, Beijing, 2ª Ed.2008

68.

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, adaptación de Hiroshi Kusaka, Ilus. de Koji Suzuki.Ed. Syueisya, 8ª edición, Tokyo, 2008. La 1ª edición de este libro es de 1990.
Este libro está recomendado para primera enseñanza. Está traducido y adaptado con palabras sencillas.
Las ilustraciones son muy originales, unas en color y otras en blanco y negro.


69.

Don Quijote, adaptación de Nobuaki Ushizima, Ilus. José Segrelles, Ed. Iwanamishoten, 9ª ed., Tokyo, 2009.
La primera edición de este libro se hizo en 1987. Es un sexto del original y abarca los tres viajes de Don Quijote. El mismo traductor ha hecho la traducción completa de la obra en 6 volúmenes.
Este libro está recomendado para lectores a partir de 12 años, pero también pueden leerlo los adultos que no tengan tiempo para leer el texto completo, así pueden comprender la esencia del original de Cervantes.Una vez hecho esto, muchos sienten curiosidad por el texto completo.



70.Erich Kästner, Premio Andersen 1960, contó el Quijote a los niños en los años 50 .


Edición en alemán, Zurich, 1956, que siento no tener, sin embargo tengo la primera traducción al inglés hecha por Richard y Clara Winston,en Nueva York en 1957.



SOBRE CERVANTES y sus contemporáneos

71. Colección de 20 Cromos [incompleta, sólo 12], Vida de Cervantes, Chocolate mundial Joaquín Lloveras y Cia, Barcelona [195-?], 10 x 7 cm.

72. Serie de 10 tarjetas (completa), Juan de Austria, Cromos culturales, nº 13, Barcelona: Barsal (Barguño y Salvat), s.f., 15 x 8 cm. (sin fecha)

73. Serie de 10 tarjetas (completa), Miguel de Cervantes, Cromos culturales, nº 14, Barcelona: Barsal (Barguño y Salvat), s.f., 15 x 8 cm.(sin fecha)

74. El cautivo de Argel (sobre el cautiverio y liberación de Cervantes), Barcelona: Sopena, s.f., 16p.; 14 cm., (Episodios históricos, Serie V, nº 15)(sin fecha)

75. Sotillos, E.: Miguel de Cervantes (El creador de Don Quijote), ilustraciones de A. Sánchez, Madrid: Libro- Hobby, 2003, 198 p.; 23 cm.

JUEGOS DE CARTAS

76. Baraja El Quijote, conmemorativa del 450 aniversario del nacimiento de Cervantes. Reproducción de una baraja española, dibujada por E. Pastor a principios del siglo XX, con escenas de “El Quijote”, Santander, 1997, 10 x 6 cm.

77. Baraja El Quijote, conmemorativa del 450 aniversario del nacimiento de Cervantes, Reproducción de una baraja española, dibujada por E. Pastor a principios del siglo XX, con escenas de “El Quijote”, Santander, 1997, miniatura, 4 x 2’5 cm.

78. Baraja literaria. As de Oros: Miguel de Cervantes / Dibujos de Serafín, Editada por Asescoin, Tirada de 1000 ejemplares, nº 408, 2002, 10 x 6 cm.

79. Baraja Don Quijote IV Centenario, en conmemoración del IC Centenario de la publicación de la Primera Parte de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” / ilustraciones de Vicente Arnás, Editada por ASESCOIN (Asociación española de Coleccionismo e Investigación del naipe); tirada de 1000 ejemplares, nº 779, 2004, 10 x 6 cm.

80. Baraja El Quijote, conmemorativa del IV Centenario de la primera edición de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, Reproducción de una baraja española, dibujada por E. Pastor a principios del siglo XX, con escenas de “El Quijote”, Vitoria: Fournier, 2005, 10 x 6 cm.

81. Baraja de Póker conmemorativa del IV Centenario de “El Quijote”, Valencia: Maestros naiperos españoles, 2005, 9 x 6 cm.

OTROS OBJETOS

82. Disco de vinilo con la banda sonora original de “Man of la Mancha”, una película de Arthur Hiller. Música de Match Leigh y canciones de Joe Darion; adaptación y dirección musical de Lawrence Rosenthal. Madrid: Hispavox, 1972

83. Caja de corcho en forma de libro hecha a mano de “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”; en el interior 1 h. de corcho con el inicio del primer capítulo de la obra de Cervantes; 22 cm.
75. Tarjeta postal de Sancho Panza (Tarjeta postal artística española), Huesca, s.f., 14 x 9 cm.

84. Tarjeta postal de Dulcinea del Toboso (francesa) reproducción de Leslie del Victoria and Albert Museum de Londres, s.f., 14 x 9 cm.

85. Cromo con leyenda de humor, dispuesto para colocar un anuncio en el reverso, pertenece a una colección de 8 o 10 dibujos a todo color; Madrid, s.f., 11 x 8 cm.

86. Cromo a todo color, nº 14 de la primera parte de El Quijote. En el reverso anuncio de la fábrica de corbatas, guantes y camisería de Sáinz Machuca, de Madrid. Anuncio de las rebajas de Julio; s.f. 10 x 7 cm.

87. Tarjeta postal con escena nº 49 de Don Quijote de la Mancha, s.f., 13 x 8 cm.

88. Siete baldosines del siglo XVIII (c.a) (5, de 15cmx 15cm y 2, de 15cmx7’50cm) enmarcados, con 7 escenas diferentes del Quijote, pintadas en blanco sobre fondo verde).

89 Grabado francés del siglo XVIII, Paris Chez Radiguez

90. Libro de actividades: Donkey Xote. Editado por la Biblioteca Nacional, Madrid, 2005

91. Cervantes Saavedra, Miguel de: Don Quijote de la Mancha (Melroses group presenta el cuento mágico de Miguel de Cervantes) Edición en vídeo de dibujos animados, s.f., USA-Australia (Doblaje en español de México?)

92.Cuadernos de actividades Don Quijote de la Mancha (1), Barcelona : Bruguera, 1979, 16 págs., 25 x 30 cm.

miércoles, 13 de enero de 2010

Los fantasmas de la palabra

El traductor y la traducción



Traducir es sentir pasión por la palabra, por la lectura y por la escritura y desarrollar una capacidad infinita de búsqueda no sólo de palabras, sino de sentidos y significados en dos idiomas, hasta encontrar la auténtica voz del autor en la propia lengua. En ese momento, el traductor, como artífice de la palabra que es, y como si de la interpretación de una sinfonía se tratara, hará sonar la obra que traduce como un eco de la original, para que todos la puedan oír tal y como la concibió su autor. Al llegar a este punto se podrá hablar de recreación de la obra literaria, lo que supone haber tendido un puente entre el creador y el lector, un puente entre culturas.
Un traductor no es un intercambiador de palabras, para lo que le bastaría poseer un diccionario. Un traductor literario es un gran lector que posee un auténtico bagaje cultural que le permite interpretar. George Steiner habla del mecanismo de la interpretación, porque “¿Cómo se han servido del lenguaje las diferentes culturas y épocas históricas, cómo convencionalizan o cómo actualizan las múltiples relaciones posibles entre la palabra y el objeto, entre la significación convencional y la ejecución concreta?”, por tanto “interpretación entendida como lo que da vida al lenguaje más allá del lugar y el momento de su enunciación o transcripción inmediatas”. Traducción como asimilación de una obra en lengua original para, una vez interpretada, recrearla en la lengua propia.
Alberto Manguel dice que “El lector ideal es un traductor. Es capaz de disecar el texto, quitar la piel, cortar el hueso hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena y luego dar vida a un nuevo ser sensible”.
Traducir supone por tanto, descubrir el auténtico valor de las palabras, su profundo significado y la función insustituible que tienen para comunicarse con los otros.


Traducir literatura infantil


Hay quienes creen que traducir literatura infantil es tarea para principiantes, y nada más lejos de la realidad.
Según los datos del Ministerio de Cultura, en el año 2005 se publicaron 9.677 libros infantiles y juveniles, de los que el 39’4% fueron traducciones. Estas cifras hacen pensar que estamos ante un fenómeno que merece la pena tener en cuenta y valorar.
En contra de lo que algunos pudieran pensar, no existe traductor específico de literatura infantil, sino traductor literario profesional.
El mundo literario infantil y juvenil, como la vida de un niño o un adolescente, tiene sus propias dimensiones, por tanto sus propias claves de interpretación. El traductor de Literatura Infantil recupera para sí temas, espacios, tiempos y palabras que había creído olvidar y se las entrega al niño en una recreación propia, para que pueda disfrutar.
Entrar en el mundo de los niños siempre resulta fascinante; se trata de abrir una puerta y entrar de puntillas en el lugar que ellos habitan, en su psicología y en su lenguaje, atravesando esa habitación hasta llegar a la ventana desde la que todos podemos asomarnos al mundo, la traducción. Así, entendemos la traducción como acto de comunicación.
El manejo de los diferentes registros de la propia lengua y de la lengua extranjera permitirá encontrar el tono exacto en el que brindar al joven y poco experimentado lector, un mundo que viene de otro lado.

Si traducir Literatura Infantil fuera fácil, todos los libros infantiles tendrían una traducción impecable y desgraciadamente no es así.
Los niños son como esponjas y absorben el lenguaje, lo que conlleva una especial responsabilidad por parte del editor, que debería cuidar este tipo de traducciones como si de la mejor obra de la literatura universal se tratara.
En su lectura los niños asimilarán la palabra tal y como se les ofrezca. En la infancia el texto queda grabado en la mente junto con las ilustraciones, tal y como se ha dado. Solamente el lector, en la etapa de la pre-adolescencia en la que empieza a desarrollar un espíritu crítico, podrá defenderse de un mal texto, porque ya se ha consolidado en gran parte el uso del lenguaje, lo que le permite distinguir el lenguaje fluido del artificial.
Esto no es sólo una teoría, sino la constatación de un hecho.
Hace años, un alumno de 13 años dijo de un libro que estaba leyendo: “Profesora, ¡qué mal suena!”. Aquel comentario me dejó perpleja, ya que aquel estudiante, que no era precisamente el empollón de la clase, había dado con una de las claves de la traducción. Con una reflexión así se constata una vez más que un niño es un lector en todo el amplio y profundo sentido de la palabra y que hay que tratarlo y respetarlo como tal.

La atracción por lo desconocido


La Literatura Infantil tiene tres características importantes que son sencillez, concisión y claridad. Sin embargo, no hay que confundir sencillez con simplismo, concisión con pobreza y claridad con evidencia, ni en cuanto a temas y argumentos ni en cuanto al lenguaje se refiere. De ahí que cuando se traduce un texto rico en vocabulario, haya que mantener el nivel de dificultad del autor original. Éste no puede ni debe rebajarse nunca buscando la palabra que les resulte familiar, sino aquella que tenga la equivalencia real respecto al texto original.
En la mayoría de las ocasiones se traduce un texto, pero a veces se adapta pensando que el joven lector quizás no comprenda los elementos que pertenecen a otra cultura. Sobre esta cuestión hay siempre un debate abierto, aunque personalmente estoy convencida de que enfrentar a los niños, desde edades tempranas a otras culturas, es enriquecedor. No tiene ningún sentido, por ejemplo, cambiar la hora del té por la merienda, ni la cena a las siete por la cena a las diez.
Todos recordamos los libros de Enid Blyton, en los que los protagonistas tomaban galletas de jengibre. No sabíamos lo que era el jengibre, pero olíamos aquellas galletas, las saboreábamos y nos hubiera gustado tomarlas a nosotros también.
Muchos años después hemos comprendido la magia que tenían aquellos dulces entonces desconocidos para los niños españoles. Eran algo exótico que hacía que nos sumergiéramos en un mundo diferente al nuestro, con lo que eso tiene de atracción.
Lo desconocido forma parte del deseo de leer. Si ya lo supiéramos todo, si conociéramos absolutamente todo y todos los rincones del alma humana y del mundo que nos rodea, quizás ya no quisiéramos leer.
Mantener la magia de lo desconocido es uno de los elementos que más puede ayudar en el fomento de la lectura. Los nombres, los lugares, los topónimos, las monedas, los pájaros, las comidas y horarios diferentes, lo aparentemente incomprensible, despertará en el niño la curiosidad, el deseo de encontrar algo nuevo en cada libro. Abrirá una gran ventana al mundo, por la que podrá asomarse y observar sin miedo el amplio paisaje de la diversidad.




Importancia de las traducciones
Hoy más que nunca son importantes las traducciones para los más pequeños, porque nunca como hoy la humanidad se ha visto envuelta en el fenómeno de la globalización, que para bien y para mal, revela la existencia de “otros”.
El globo terráqueo parece haberse quedado pequeño, pero la distancia entre los pueblos y las barreras que los dividen, son manifiestamente considerables.
Las traducciones sirven para que el niño pueda saltar la barrera del idioma y conozca lo que otros dicen. Descubrirá así que hay miradas diferentes y nuevas opciones y formas de pensar.
Sería injusto e irresponsable no darle diferentes visiones del mundo, diferentes sensibilidades y distintas realidades para ver, oír, sentir y palpar.
A pesar de la posibilidad que tienen de ver continuamente las imágenes que los medios de comunicación ofrecen, necesitan la palabra para aprender a pensar. Por tanto las traducciones les ayudarán a tomar conciencia de sí mismos y les revelarán otras señas de identidad.
Leer al otro en mi propia lengua, aunque ya sabemos que como en el cine, lo mejor es la versión original, ayuda a comprenderlo y a comprenderme y lo que es más importante aún: abre fronteras.
Descubrir a los jóvenes lectores que una obra ha sido traducida a muchos idiomas, es desvelar para ellos la magia de la literatura, es ayudarles a constatar quizás por primera vez, que la palabra es capaz de traspasar las fronteras de la realidad.



El esfuerzo editorial
Es incuestionable que anualmente se hace un gran esfuerzo por parte de las editoriales por presentar a los niños y jóvenes lo mejor de la literatura universal. Este esfuerzo se realiza en todas las Comunidades Autónomas, revitalizando el aprendizaje y la profundización de la lengua materna.
Del idioma que más se traduce en literatura infantil, igual que en la de adultos, es del inglés (44,3%) tanto del Reino Unido como de Estados Unidos. El número de traducciones de este idioma va seguido del castellano (15,5%) y del francés (14,6%), sobre todo de Francia y Bélgica. En menor medida se traduce del inglés de Canadá y Australia y del francés de Canadá y de otros países francófonos. Es constatable la escasez de traducciones de Asia, África y Oceanía, aunque en el último año las traducciones del japonés se han colocado en séptimo lugar en cuanto a número de traducciones se refiere.
Hay cuestiones curiosas como que a veces se traducen obras francesas del inglés o del alemán y que a las diferentes lenguas del Estado se traducen obras extranjeras del castellano, o también del gallego al euskera, al castellano y al catalán.
Este fenómeno de traducir de una lengua distinta de la original vulnera claramente uno de los principios fundamentales de la traducción, que es traducir de la lengua original. Este principio establecido para la literatura de adultos es igualmente válido para la traducción de libros infantiles.
Traducir de un idioma que no es el del autor, supone dos reconversiones e interpretaciones de un texto y al lector no le puede llegar la obra con la misma fiabilidad con la que pasa directamente de la lengua de partida a la de llegada.
Otro punto importante es que la lengua de llegada del traductor conviene que sea su lengua materna, para poder utilizar todos los matices propios de su primera lengua.
En lo que podríamos llamar la historia de la traducción de libros infantiles, cabe señalar que las traducciones en muchas ocasiones han sido hechas con muchos años de diferencia respecto a la publicación de la obra original, 10, 15 ó 20 años después. Sin embargo en la actualidad, esta tendencia se ha corregido. Sin duda el fenómeno de la globalización, permite que los jóvenes lectores españoles accedan a las obras casi al tiempo que los lectores de otros países.




Algunas reivindicaciones
Traducir es escribir, de ahí las reivindicaciones de los traductores españoles respecto a la propiedad intelectual, a los derechos de autor y a la equiparación de tarifas con sus homólogos europeos. En el Boletín informativo nº 55 (Agosto 2006) de Cedro, Mario Merlino, Premio Nacional de Traducción 2004, escribió un artículo que prácticamente cierra con estas palabras: “ Por ello, cada vez que, traicionando subrepticia o abiertamente la Ley de Propiedad Intelectual, no se paga una traducción con justicia o no se liquidan los derechos correspondientes a la obra traducida, se comete, sin ambages, una estafa: artero beneficio a costa del uso preciso y precioso de las palabras”. No cabe mayor claridad para explicar algo que atañe a todos los profesionales de la traducción, pero que tiene una difícil y parece que muy lenta solución. Dejando a un lado el sin duda importante tema económico, habría que plantearse otras cuestiones como el protagonismo del traductor en diferentes eventos literarios.
Resulta chocante que se organicen congresos sobre autores extranjeros en universidades e instituciones españolas, sin convocar a su traductor o traductores, ya que nadie mejor que ellos conoce la obra sobre la que ha trabajado, profundizando hasta la saciedad en todos y cada uno de los aspectos del lenguaje, desde el significado general de la obra hasta el de cada una de las palabras y signos de puntuación que la componen. Se debería colocar en lugar privilegiado a quien ha hecho posible difundir la obra y la figura de un escritor. Lo mismo ocurre cuando se lleva a cabo un encuentro con el autor, en el que habitualmente la editorial olvida invitar al traductor. Hay honrosas excepciones al respecto, pero son eso, excepciones.
Algo mucho más grave es que en literatura infantil aún hay editoriales que omiten el nombre del traductor en los créditos, haciendo caso omiso de la normativa legal vigente.
¿Qué pasaría si para reivindicar estos y otros aspectos hubiera una rebelión de traductores? Si durante una semana no trabajaran intérpretes ni traductores ¿viviríamos el caos de la Torre de Babel? Quizás fuera un desastre, o quizás sólo se observarían situaciones cómicas, pero en cualquier caso quedaría de manifiesto el valor de los que podíamos calificar como fantasmas de las palabras.

El futuro
Para un futuro próximo y lejano, lo mejor es seguir en la línea de fomento de la lectura emprendida en los últimos años, para desarrollar el espíritu crítico de los jóvenes.
Si crecen en sensibilidad en cuanto al uso del lenguaje, serán cada vez más exigentes también respecto a las traducciones. Se trata en definitiva de descubrir el misterio que encierran las palabras y despertar la afición por usarlas con precisión.
Dado que el uso del castellano en España no está en su mejor momento, sería conveniente desarrollar actividades encaminadas a descubrir la riqueza de la que sin duda es una lengua universal.
Ni en éste ni otros casos, debemos dar por supuesto que el uso espontáneo de la lengua materna es suficiente para establecer la comunicación. Es importante reflexionar sobre la utilización que hacemos de ella y no rebajar sus niveles de uso como se hace, sino elevarlos para no empobrecerla cada día más.
Los adultos, padres, profesores, bibliotecarios, editores y otros profesionales dedicados al fomento de la lectura, tenemos la gran responsabilidad de filtrar las lecturas que damos a los niños y a los jóvenes y por ese filtro, debe pasar el de la traducción.
Una buena traducción es tan importante como un buen libro escrito directamente en la lengua materna del niño que lo lee. No caben dobles interpretaciones ni traducciones rápidas que trastoquen el original o que dejen ver continuamente la sintaxis y la puntuación de la lengua de partida.
Una buena medida para revalorizar la figura del traductor, sería colocar su nombre junto al del ilustrador, en la portada. El ilustrador recrea la obra por medio de imágenes que la complementan o la interpretan. Previamente, el traductor la ha recreado en su totalidad. Sin él, como ya se ha dicho a lo largo de este artículo, la obra sería desconocida para la mayoría de los lectores. Sería además una forma de ayudar a descubrir la importancia de aprender idiomas para ejercer profesiones interesantes como ésta, desconocida para la mayoría de los jóvenes.
Otra posibilidad es realizar actividades de fomento de la lectura relacionadas con la traducción, que a su vez desarrollarían el aprendizaje de idiomas y
despertarían la curiosidad por conocer otras culturas.
De cualquier forma, hacer hincapié en que la diversidad está ligada al pluralismo lingüístico, no estaría de más en un Estado, como el español, en el que se hablan lenguas diferentes. Quizás a través de actividades de este tipo fuéramos capaces de fomentar la comprensión y el respeto mutuo. A esto deberíamos añadir el tema de la interculturalidad, pensando en los cientos de inmigrantes que atraviesan nuestras fronteras. Una vez más, la lengua como signo de identidad y el traductor como puente intercultural.
Todo esto está ampliamente relacionado con el aprendizaje no sólo de lengua y literatura, sino de geografía e historia. Desarrollar ampliamente las nociones espacio- temporales vinculadas a estas materias que cada vez pasan más desapercibidas o que se dan de forma totalmente sesgada y fragmentada, podría sin duda, despertar la curiosidad y fomentar el autoaprendizaje a través de la lectura.
A pesar de acabar de nombrar asignaturas, lengua, historia, etc., es importante desvincular el hecho de leer de la actividad académica, haciendo que los libros lleguen a formar parte del ocio personal. Sin embargo, una mejor preparación en esos campos, facilitaría la comprensión lectora y haría que esta actividad resultara más placentera y satisfactoria.

El libro infantil sigue estando de enhorabuena por la calidad de las producciones, así que también lo están los traductores que se mueven fundamentalmente en este campo.
El objetivo de este trabajo en literatura infantil es traducir para que lean, para que descubran, para que aprendan a mirar, a sentir y a reflexionar cada vez con más profundidad.
No puede tampoco olvidarse, aunque sólo sea dicho al final, la importancia de difundir nuestra literatura infantil en otros países, lo que requeriría la creación, por parte de las editoriales, de departamentos dedicados exclusivamente a esto. Es una constatación hecha por editores extranjeros, que echan de menos la fluidez que la existencia de este departamento supondría para su trabajo. También los escritores españoles se quejan de que no son suficientemente traducidos.
Sería estupendo que entre todos los que formamos parte de este mundo literario infantil, consiguiéramos que los jóvenes pudieran hacer suyas las siguientes frases de Montesquieu:
“Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas”
o
“Nunca tuve una tristeza que una hora de lectura no haya conseguido disipar.”


(Artículo publicado en la web S.O.L. (Servicio de Orientación de Lectura Infantil y Juvenil), de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en 2007)http://sol-e.com/index.php
Dedicado a Mario Merlino

lunes, 11 de enero de 2010

Sobre este blog


Quizás debería haber empezado por justificar la existencia de este blog, pero simplemente me he dejado llevar hace unos días del deseo que abrigaba desde hacía tiempo, de publicar lo que he ido escribiendo a lo largo de los años.


Me inicié en el campo de la Literatura Infantil en 1983, de la mano de la Profesora Mercedes Gómez del Manzano. Ella me introdujo en el mundo de la LIJ ayudándola a organizar las fichas de su tesis. Me inició en la investigación y en la escritura de artículos y me invitó a participar en 1992, en el Curso que en la Universidad Complutense dirige la Profesora Visedo, sobre Literatura Infantil, y que estaba dirigido a Profesores Norteamericanos de Enseñanza Bilingüe. En él continúo hasta hoy.

La lectura de libros infantiles con Mercedes, inmejorable Maestra y amiga, me llevó a introducir la lectura infantil en el aula, con el ánimo de fomentar la lectura entre mis alumnos de entonces, que tenían 12 años. Recuerdo que los primeros libros que les di a leer, fueron Atalanta, de Gianni Rodari, Pabluras de Miguel Martín Fernández de Velasco y El nudo, de Montserrat del Amo. Disfrutaron ellos y disfruté yo y aquella aventura se convirtió en imparable.

A otra de las personas que debo parte de mi aprendizaje es a Carmen Bravo-Villasante, que al igual que Mercedes, compartía todo lo que sabía con los más jóvenes y nos animaba a escribir en el Boletín de Amigos del Libro, sobre cualquier tema. No puedo olvidar tampoco la novedad que suponían entonces los cursos de Animación a la Lectura de Montserrat Sarto y Carmen Olivares.
Todas ellas nos han dejado ya, pero queda la semilla de su sabiduría en todos los que fuimos sus discípulos.

En este blog por tanto, además de escribir cosas al hilo de lo que vaya saliendo, y en lo que os animo a participar, voy a ir sacando muchos artículos que están en uno y otro lado, para que no se pierdan, para compartirlos, para divulgar un pensamiento elaborado en muchas horas de reflexión y de trabajo durante estos años.
Deseo que sean de utilidad y que os interese su lectura.

Libros de Arte para niños

Este artículo fue publicado en la web de S.O.L. (Servicio de Orientación Lectora de Literatura Infantil y Juvenil) de la Fundación Sánchez Ruipérez, en Junio de 2006
http://sol-e.com/index.php

LIBROS DE ARTE PARA NIÑOS

La retina de cada uno guarda en la memoria las imágenes más impactantes recibidas en la infancia. Quizás alguien recuerde la primera obra de arte que le quedó grabada y si fue al contemplarla en vivo, en un libro de texto o en una postal. Quizás podamos recordar incluso un sentimiento ligado a ella, sin embargo, ¿cómo nos iniciamos en el mundo del Arte? ¿Quién y cómo desarrolló nuestra sensibilidad? La cuestión es que si tenemos una clara sensibilidad artística, deberíamos rendirle un homenaje, ya que lo que sí sabemos con seguridad es que de pequeños, no tuvimos libros de Arte a nuestra medida.

Por fortuna el panorama actual es radicalmente diferente. La creación de libros de Arte para niños se ha desarrollado con fuerza en las dos últimas décadas, abriendo un mundo infinito de posibilidades para los más pequeños, que además hoy en día gozan de programas pedagógicos específicos en los Museos.

Libros de Arte
Si bien es cierto que un libro no suplirá nunca la contemplación de la obra original, supondrá con toda seguridad, una aproximación a ella, posibilitando la recreación estética del lector más allá de los muros de un Museo y de los límites de una ciudad.
A través de la lectura, el niño se introducirá de forma mágica en el mundo de la contemplación de cuadros, esculturas, objetos y espacios arquitectónicos desarrollando una capacidad de observación, que sin duda despertará una sensibilidad que se trabaja desde varios frentes, el afectivo, el poético, el visual, el auditivo y el artístico propiamente dicho.
El estímulo de los sentidos desde los primeros años, favorecerá la creatividad potenciando su desarrollo y equilibrio personal. Al mismo tiempo, le ayudará a comprender que el hombre es un ser dotado de la capacidad de pensar, con una especial necesidad de expresar de múltiples formas, sus sentimientos y su visión del mundo particular.

¿Cómo son los libros de Arte para niños?
Sencillamente maravillosos. Con una respuesta tan simple ya podríamos finalizar este artículo, sin embargo es el momento de ofrecer una panorámica de lo que hoy está en el mercado.
Es un campo que goza de buena salud en general, con libros para todos los gustos y edades. En cada ocasión se trata de buscar lo que puede interesar al joven lector.
Dominan los libros relacionados con la pintura y salen al mercado con la misma facilidad con la que se descatalogan, aunque algunos ya son clásicos y se reeditan continuamente. Empezaremos la selección por este último apartado.

Clásicos del Arte para niños
Los libros de James Mayhew,
Carlota y la Monna Lisa , El museo de Carlota, Carlota descubre a los impresionistas y Carlota y las semillas de girasol, forman una serie publicada en todo el mundo. En España los empezó a editar Serres en 1996. El esquema literario de estos libros lo repiten con frecuencia otros autores, ya que Mayhew escogió en su momento, una peculiar forma de acercarse a la obra de arte. Carlota visita un museo de la mano de su abuela, pero siempre se queda sola para vivir su propia aventura en el Museo. Con un sencillo detalle, el autor destaca la importancia de la soledad en la contemplación artística.
Otros clásicos son los libros de Lawrence Anholt, de la misma editorial, en los que el protagonista vive la aventura acompañado de su mascota; es el caso de El jardín mágico de Monet. Este autor tiene más de 60 títulos para niños, traducidos a más de 15 idiomas, entre ellos al cantonés, hebreo, islandés y galés. Otras obras suyas son: Camille y los girasoles (Un cuento sobre Vincent van Gogh),
El jardín mágico de Claude Monet, Degas y la pequeña bailarina (Un cuento sobre Edgar Degas) y Picasso y Sylvette (Un cuento sobre Picasso). Maneja entre otras ideas la del valor del esfuerzo personal y la perseverancia para conseguir los sueños.

Brenda V. Northeast, autora e ilustradora afincada en Australia, lo mismo en Claude con amor que en Auguste con amor, de ediciones Serres, elige como protagonista un osito que encarna el personaje de Monet o de Renoir.
Alain Le Saux y Grégoire Solotareff en Pequeño museo, hacen un fantástico y original recorrido por la historia del Arte. Este libro, de la editorial Corimbo de Barcelona, da la posibilidad de aprender a mirar un cuadro asociando 150 palabras a 150 pinturas.
Lucy Micklethwait entre otras obras tiene Mi primer libro de Arte de la editorial Molino. Plantea de forma excelente la iniciación en la contemplación artística. Se trata de asociar los cuadros a situaciones cotidianas. La autora parte de la idea de que “El arte posee la magia de los siglos. Abriendo los ojos de los niños, podremos ayudarles a comprender y apreciar el mundo en el que vivimos y la gente con quien lo comparten”.

Libros que hablan de colores
Algunos libros no tratan directamente el arte, pero tienen como elemento central los colores. Es el caso de Elmer de David McKee, de ediciones Beascoa y de ¡Hombre de color! de Jérôme Ruillier, de editorial Juventud. Con estas dos obras los lectores accederán a través de los colores al difícil tema de la diversidad, facilitando la comprensión de este hecho como signo de riqueza para la humanidad.
Julieta y su caja de colores de Carlos Pellicer López, es una sugerente obra sobre la creatividad, destacando el poderoso lenguaje de los colores y la imaginación. Ha sido editado en México por el FCE.

Libros para aprender a mirar

¡Zoom… en el arte!, ¡Mira! El lenguaje corporal de la pintura y ¡Mira! La luz en el arte son unas obras especialmente interesantes de Gillian Wolfe, que junto con Mirar con lupa (Vol. I y II) de Claire d’Harcourt y Cuéntame un cuadro de Quentin Blake, enseñan de forma extraordinaria a contemplar una obra de arte.
La gran noche de los perros de Meredith Hooper y Allan Curless
se ha convertido ya en un clásico de los libros de Arte para niños; peculiar y divertida visión del Arte, que se completa con La gata Felicia, de la misma autora, ilustrado por Bee Willey; ambos editados por Serres.
Pinta retratos… y aprende a mirar cuadros es una sencilla propuesta de ediciones ALDEASA, realizada por Isabel y Selina Blanco, que invita al niño a fijarse en los detalles de una serie de cuadros y a reproducirlos en el mismo cuaderno. Los textos son claros, amenos y con contenido.
Recientemente ha salido un original libro, En busca de Arte, de Jon Scieszka, con ilustraciones de Lane Smith, que es una propuesta para familiarizarse con el Arte Contemporáneo, a través de un recorrido por el MOMA de Nueva York, editado por Serres.
En ediciones Brosquil tenemos La casa de Narciso, una bella historia de Margaret Wild y Wayne Harris, que fija la mirada en la arquitectura veneciana.

Libros para viajar
En estos libros un personaje lleva a cabo un recorrido por el mundo o por una ciudad en concreto, obligando al lector a hacer un recorrido visual. Es el caso de los libros del Premio Andersen 1984 Mitsumasa Anno, El viaje de Anno I, II, III, IV, El mundo medieval de Anno, de la editorial Juventud o Anno’s Spain de Philomel Books de Nueva York.
En Mi globo paseando por Nueva York (Yo en el Metropolitan Museum), magnífico libro de Jacqueline y Robin Preiss, editado en España por la editorial Serres, se lleva a cabo una original propuesta en un doble plano, el del Museo y el de la ciudad.
Los Impresionistas franceses atraen especialmente la atención de los creadores de libros de arte para niños, así la autora americana Joan MacPhail Knight y la ilustradora de la misma nacionalidad Melissa Sweet elaboran en Charlotte en Giverny,
una historia narrada en forma de diario, partiendo del viaje de Charlotte con sus padres. El viaje se complementa con Charlotte en Paris. Ambos libros han sido editados por Serres.

Libros para conocer pintores
Algunos de los libros citados entre los clásicos, pueden colocarse también bajo este epígrafe, aunque aquí, destacaremos otros diferentes.
Anthony Browne, Premio Andersen 2000, con su imaginación y calidad habituales introduce al niño simultáneamente en el libro de la pintura y en el de la literatura, con la obra Willy el soñador, editada en México, en 2001 por el Fondo de Cultura Económica. Es una magistral lección literaria con pocas palabras.
El crítico de arte y escritor italiano Paolo Guarnieri, y su mujer, la ilustradora Bimba Landmann, dan a conocer en Un niño llamado Giotto la vida y la obra de este pintor. Guido Visconti,autor italiano instalado en la India, aporta sus conocimientos pictóricos en Leonardo, ese genio,
ilustrado por Bimba Landmann. Ambos libros han sido editados de forma cuidadosa por Tuscania.
Robert Byrd presenta la figura de Leonardo da Vinci en Leonardo, hermoso soñador, editado por Serres en 2005. Este pintor es uno de los que ejerce una especial fascinación para los escritores e ilustradores infantiles.
Nina Laden lanza una mirada en clave de humor sobre el vanguardismo a través del texto e ilustraciones de El día que Pigasso conoció a Muutisse, editado por Serres


Los autores e ilustradores españoles muestran gran preferencia por Velázquez. Ya en 1997 Eliacer Cansino escribió una estupenda novela que recrea la vida de Nicolasillo Pertusato y su relación con el genial pintor; es El misterio de Velázquez, que obtuvo el Premio Lazarillo aquel año y que fue publicada por Bruño.
Miguel Ángel Pacheco y Javier Serrano reciben en 1999 el Premio de la Fundación Santa María por La verdadera historia del perro Salomón, con cuya obra acceden en 2001 al Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Esta historia está incluida en Siete historias para la Infanta Margarita, de Miguel Ángel Pacheco, editado por Siruela. Sin duda merece la pena leer y disfrutar de estos trabajos.
Angels Comella en ¿Dónde está la reina? de ediciones Serres, muestra los retratos de la corte de Velázquez. Este pintor interesa igualmente a autores extranjeros como Jane Jonson, que escribe La princesa y el pintor, de Serres editorial.
De la recientemente desaparecida Asun Balzola, destacamos El perfume envenenado, de la colección Museo El barco de Vapor, de la editorial SM, para adentrarse, a partir de los 7 años, en el mundo de Goya.
La editorial Anaya ha publicado en la colección Revista de la Historia unos interesantes libros de autores franceses que permiten acercarse de forma original a Miguel Ángel y Picasso.
Respecto al Arte Contemporáneo hay que destacar el trabajo de Angels Comella, Romi Kirilova y Mercè Seix por su originalidad en ¡Buenos días, señor Tàpies!, de ediciones Serres en 2001.

Aniversarios
En los últimos años con motivo de diferentes aniversarios, se ha ampliado la producción en nuestro país sobre artistas españoles, siendo los protagonistas Antonio Gaudí y Salvador Dalí.
Carlos Esteve ha escrito e ilustrado El mundo de Gaudí, de la editorial Molino invitando al lector a visitar las obras arquitectónicas de Gaudí en Barcelona.
Marina García Gaudí para niños y Dalí para niños, breves biografías en que se mezclan ilustraciones de la autora, con fotografías del autor y de su obra, publicados por la editorial Celeste y Anna Obiols en El pequeño Dalí, con ilustraciones de Subi, de la editorial Lumen, presenta juegos enmarcados en ilustraciones hechas a partir de la obra del genial pintor.

Montse Gisbert y ediciones Serres, han obtenido el tercer premio al mejor libro editado en 2003, concedido por el Ministerio de Cultura en la categoría de libros infantiles y juveniles, por Salvador Dalí, píntame un sueño El libro se ha realizado con la colaboración de la Fundación Gala-Dalí de Figueras, y ha sido también seleccionado en el catálogo White Ravens de la Biblioteca Infantil y Juvenil de Munich.



Libros para jugar
César Fernández Arias recoge en Taller de pintura y construcciones, editado en Valencia por Media Vaca en 2005, las actividades realizadas en el taller del Círculo de Bellas Artes de Madrid. El libro va acompañado de un cuaderno con sugerentes propuestas para pequeños y mayores.
La editorial Macmillan Children’s Books desarrolla el concepto y el diseño de unos libros de Arte en la colección El Arte en puzzle, para lectores a partir de los 7 años.
Carole Armstrong, en Vamos a pegar mi Galería de Arte , Vamos a pegar mis cuadros de Van Gogh, Monet y Vamos a pegar mis cuadros de animales hace una propuesta entretenida para los niños. La colección es de la editorial Serres.
Emilio Sola escribe un texto que ilustra Marina García, Velázquez para niños , en el que va a mostrar la vida y obra del autor con juegos visuales y pegatinas; ha sido editado en Madrid por Celeste-Albur.

Libros para saber
Maria Carla Prette y Alfonso de Giorgis, han creado lo que se llamaría un libro de conocimiento: Comprender el Arte y entender su lenguaje, es un buen libro para niños a partir de 12 años.
Christopher y Helen,Frayling y Ron Van der Meer, son los autores de una magnífica Carpeta de Arte, con ilustraciones de Paul Crompton.
El ABC del arte para niños, de la editorial Phaidon es una novedad en la que el lector realizará un acercamiento al mundo del Arte, con sentido del humor.
Diccionario por imágenes, de las Artes, de Émile Beaumont y Marie-Renée Pimont, con diversos ilustradores, editado por Fleurus, inicia a los primeros lectores en las diversas facetas del Arte, no sólo de la pintura.

Libros sobre la creación artística
Los títulos que vienen a continuación son una serie de propuestas diferentes, todas ellas de gran calidad, para introducir al público infantil en el lenguaje del Arte en general y en el proceso de la creación artística en particular.



El sueño de Matías de Leo Lionni, traducido por Esther Tusquets y editado por Lumen en 1992, está tristemente descatalogado.
El punto, de Peter H. Reynolds, adaptado por Esther Rubio y editado por Serres, Barcelona, 2003. Marita no sabe dibujar y otra historia sin palabras de Monique Zepeda, FCE, México, 1997, plantea además del tema del arte, el de la muerte, de forma clara y sensible.
Ignacio van Aerssen y Belén Jaraíz, con la colaboración de la ilustradora Eloísa Alcaraz, han elaborado Garabato, una propuesta para el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, editado en Madrid en 2005.
Otro interesante libro sobre el tema es el editado por Factoría K de libros en Vigo en 2005, Las bombillas que se encienden y se apagan, de Ramón Trigo.

Como se ha visto, la mayoría de los libros se centran en la pintura, aunque cada vez llama más la atención la arquitectura, no así la escultura.
Hay libros que completarían los citados que son los que se centran en diferentes culturas y civilizaciones, los egipcios, los aztecas, los griegos, los romanos.
Los libros de Museos no se han destacado porque excedía la extensión de este artículo, pero en la actualidad prácticamente todos los Museos del mundo tienen un libro propio.
Todos estos libros, al igual que los dedicados a la música, completan el panorama de los de Arte propiamente dichos.
Como conclusión hay que destacar que estos y otros libros que por la brevedad del artículo no se han podido citar, son de alta calidad, tanto desde el punto de vista de las imágenes, ilustraciones y fotografías, como del planteamiento y el texto. En realidad son libros para coleccionar.

domingo, 10 de enero de 2010

El rincón del lector


En este rincón voy ir dejando mis lecturas favoritas y os invito a todos a que entréis y participés dejando igualmente las vuestras.






Una de las novelas juveniles que más me han impactado en los últimos años, ha sido "Las lágrimas del asesino", de Anne-Laure Bondoux, de la editorial Edelvives, 2005. Quizás porque la traduje y la hice mía, quizás porque me sumergí hasta el fondo en las palabras, como ocurre cuando un texto te seduce.
Me pareció aún mejor cuando conocí a la autora. Hablamos mucho rato, en un café de Paris. Ella quería saber cómo había hecho la traducción, que sabía que no era fácil, y yo quería saber si las páginas en las que me resonaba Neruda eran un invento mío o una realidad. Y había acertado; Anne-Laure, que no sabe español, había leído a Neruda en francés y había extraído de Confieso que he vivido, alguna de las escenas  y personajes del libro. Viajó con su editorial y mi traducción a Chile, donde nunca había estado, y reconoció entonces los paisajes. Para mí fue una gran satisfacción.
El libro comienza así:
"Aquí nadie llegaba por casualidad. Porque esto era el fin del mundo, el extremo sur de Chile, la recortada costa que bordea las frías aguas del Pacífico.
En esta zona todo era tan duro, tan desolador, era tal el azote del viento, que se diría que sufrían hasta las piedras. Sin embargo, justo antes del desierto y del mar, se alzaba un estrecha construcción de muros grises: era la granja de los Poloverdo."

"Wangari y los árboles de la paz" (Una historia verdadera) de Jeanette Winter, traducida por Carolina Paoli y publicada por Ekaré, Barcelona 2009 es una sucinta biografía de la Premio Nobel Wangari Maathai con llamativas ilustraciones de vivos colores, en la que se pone de relieve la importancia de trabajar por la conservación de la Naturaleza, pero además destaca el valor del esfuerzo, el tesón y la cooperación, necesarios para alcanzar objetivos que a veces parecen imposibles de conseguir.
"La tierra estaba desnuda. Mi misión fue intentar vestirla de verde" (Wangari Maathai).

Un libro muy interesante es CUENTOS 1-2-3-4, de Eugène Ionesco, ilustrado por Etienne Delessert y traducido por Jordi Marín Lloret, de la editorial Combel, Barcelona 2008. En esta obra, Ionesco da lo mejor de sí mismo en clave infantil. No escatima esfuerzos a la hora de imaginar y disparatar, elaborando un interesante juego de palabras, que el ilustrador Delessert completa con impactantes y originales ilustraciones. Es un libro que aporta parte del género del absurdo y que podemos clasificar dentro del “nonsense” infantil, tratando temas tan relevantes como el de la arbitrariedad del lenguaje y las relaciones familiares, en concreto el amor filial.

El ABC del arte para niños, es una inteligente obra concebida por Amanda Renshaw, Alan Fletcher y Gilda Williams Ruggi, editada por Phaidon Press en Londres y Nueva York en 2005 y en Barcelona en 2006,traducida por Nuria Caminero.
Los autores hacen una recopilación variada de obras de arte de diferentes épocas y países, alternando el arte que consideramos clásico con el contemporáneo. Domina la imagen sobre la palabra que invita a los lectores a mirar una obra de arte y a reflexionar sobre ella a partir de sencillas preguntas.
Es un libro para ver poco a poco, incluso de forma desordenada, cosa que atraerá y gustará a los lectores.


Diario en un campo de barro de Ricardo Gómez, editado por Edelvives en la colección Alandar, es el diario de una adolescente kosovar llamada Nushi que tiene la suerte de pasar la guerra de Yugoslavia en una casa de acogida en España. Al acabar el conflicto, regresa a su país donde se encuentra con la cruda realidad de las consecuencias de la guerra. ¿Realmente ha sido bueno permanecer al margen del conflicto de su país? Ha salvado la vida, pero se ha convertido en una extraña para su familia y para sí misma.
Con esta obra los lectores adolescentes podrán conocer la realidad de millones de refugiados y descubrirán el poder de la escritura como elemento liberador de un individuo atormentado.

Quijotes Infantiles

Hace ya unos cuantos años, tuve la suerte de que mi madre me regalara un Quijote Infantil. Era el suyo, un pequeño Quijote con el que iba al Colegio. Es una edición escolar de F.T.D.(actual Edelvives), de 1932. Cada capítulo se inica con el Sentido del capítulo y Tono o dicción, para decir cómo había que leerlo en voz alta, que era como hacían en clase. Tiene algunas ilustraciones en blanco y negro y al final del capítulo las Prácticas de Prosodia, Análisis Gramatical, Ortografía y Redacción.
Aquel libro me hizo sonreír, ya que por aquel entonces ya andaba yo por los caminos de la Literatura Infantil haciendo Guías de Lectura para algunas editoriales. Aquello que nos parecía tan moderno, tenía un precedente que acababa de descubrir.
A raíz de aquel regalo empecé a interesarme por las versiones infantiles de nuestro clásico y comencé a coleccionarlos.
En este momento tengo 68 Quijotes infantiles en diferentes idiomas, en ediciones desde 1860 hasta hoy.
Amsterdam, , -ca.1880-: Adaptación de Sancho en la Ínsula Barataria, .

La edición de este libro la llevó a cabo en castellano, la editorial Brosquil de Valencia en el año 2005, en pequeño formato.
Otras ediciones

Cada libro habla por sí mismo. No es un mero transmisor de palabras, ni siquiera únicamente de historias, es algo más. Es un objeto que corresponde a un lugar y a una época. Los libros hablan de los editores y de los compradores, del sentido estético y del nivel cultural de un país, incluso del poder adquisitivo de los compradores.
Comparando ediciones podemos llegar a muchas conclusiones, relacionadas con estos elementos que acabo de citar. El libro como objeto, define sin duda, una época.





Edición de Saturnino Calleja, Madrid 1901, edición ilustrada con dibujos de M.Ángel




Primera edición adaptada para niños publicada en EEUU, Nueva York 1909. Los autores son ingleses y existe la misma edición londinense de 1900. Es un libro encuadernado en tela con 11 láminas grabadas en madera en colores, el título de los capítulos ilustrado y 19 ilustraciones más en blanco y negro.






Magnífica edición francesa realizada en Tours en 1930, con 16 láminas en color e ilustraciones igualmente originales en blanco y negro

sábado, 9 de enero de 2010

Los niños y la lectura

La lectura forma parte de la vida; es emoción, placer y conocimiento. Es una ventana abierta al mundo que desarrolla el espíritu crítico y configura individual y socialmente al individuo. Leyendo se aprende a pensar, por tanto se desarrolla de forma clara, la personalidad. El lector recrea la obra que lee y así crea un mundo interior único que suele ser a corto, medio y largo plazo, enriquecedor para sí mismo y para los demás.

Como respuesta al planteamiento sobre cómo hacer que un niño sea lector, se encuentran fórmulas o respuestas parciales, pero no existe una varita mágica que resuelva este enigma en el que influyen diversos factores, siendo los más importantes el familiar, el escolar y el social.

Si se logra que el niño experimente en primera persona que leer es divertido, ya se habrá dado un primer paso en la aproximación a la afición por la lectura. No puede perderse nunca de vista que en el niño existe algo dominante, el juego, que es una actividad libre con poder de evasión. Los niños creen en el poder de la imaginación. Cuando juegan lo hacen con toda el alma, de ahí que sea importante despertar en el niño el placer que pueda proporcionarle la lectura de la forma más lúdica posible y con carácter extraescolar.

Se trata de conseguir que un niño lea por placer, no por obligación.

El juego está limitado por el espacio y el tiempo y tiene posibilidad de repetición. Estas características son igualmente aplicables a la lectura y hay que ayudarle a descubrirlas.

Otra cuestión es que dos de las fórmulas de aprendizaje de los niños son la imitación y la repetición. Un niño que ve leer a sus padres, quiere leer también, aunque no es tampoco algo tan fácil, ya que puede haber un niño que lea aunque los mayores no lo hagan y viceversa. Roald Dahl describe magistralmente la situación del niño lector en un ambiente hostil en una de sus más famosas novelas, Matilda, escrita en 1988 y llevada al cine por Danny DeVitto en Estados Unidos en 1996.

“Al cumplir los tres años, Matilda ya había aprendido a leer sola, valiéndose de los periódicos y revistas que había en su casa. A los cuatro leía de corrido y empezó, de forma natural, a desear tener libros. El único que había en aquel ilustrado hogar era uno titulado Cocina fácil, que pertenecía a su madre. Una vez que lo hubo leído de cabo a rabo y se aprendió de memoria todas las recetas, decidió que quería algo más interesante.

-Papá –dijo-, ¿no podrías comprarme algún libro?

-¿Un libro? –preguntó él. ¿Para qué quieres un maldito libro?

-Para leer, papá.

-¿Qué demonios tiene de malo la televisión? ¡Hemos comprado un precioso televisor de doce pulgadas y ahora vienes pidiendo un libro? Te estás echando a perder, hija....

...La tarde del día en que su padre se negó a comprarle un libro, Matilda salió sola y se dirigió a la biblioteca pública del pueblo.”

(Roald Dahl: Matilda, Ed. Alfaguara, Madrid, 1989).

El deseo de leer es la consecuencia de la curiosidad, del deseo de aprender y de conocer el mundo, pero sólo se desea y se ama aquello que se conoce, luego es necesario que desde pequeños, los niños vean libros, los toquen, los manoseen e incluso estropeen alguno, para aprender a cuidarlos. Este proceso manipulativo es el primer paso para despertar la afición por la lectura.



EL PROCESO DE LEER

Leer es un proceso largo, apasionante, irremplazable...

Participar del gusto por la lectura es como hacerlo por la música, por el deporte o por la pintura. Leer es descubrir una de las mil posibilidades que existen para llenar el tiempo de ocio. Los niños aprenden desde pequeños todo lo que se les quiera enseñar. Para despertar la afición por la lectura ¡hay que ponerse a leer! Y ¡cuánto antes mejor!

Lo primero que necesitamos para leer es disponer de un espacio y un tiempo de tranquilidad, de silencio e intimidad. En la creación de un espacio que propicie la lectura, los padres y profesores, se juegan mucho, no sólo que un niño sea lector, sino también que aprenda a dialogar, a descansar, a estudiar, en definitiva, que sepa estar solo tanto como acompañado. Es necesario que se entretenga sin que todo el mundo tenga que estar pendiente de él, hasta caer en el agotamiento, es decir, con este aprendizaje previo, se evitaría en gran medida la figura del “niño tirano” que impone a todos y a todas horas sus propias reglas para sentirse bien.

No podemos perder de vista que el juego, aunque es una actividad libre y evasora, está limitado por el espacio y el tiempo, tiene posibilidad de repetición y sigue unas reglas de organización y participación, en este sentido es creador de orden.

Siguiendo estas pautas, la lectura deberá ser libre y liberadora, porque por medio de ella se ponen palabras a la propia realidad. Como el juego, estará también limitada en el espacio y en el tiempo; cuando guste un libro, una escena, un párrafo, se podrá hacer una relectura; éste es uno de los placeres que debe aprender a sentir un lector.

En el juego de leer hay que descubrir poco a poco sus reglas, como estar en silencio o con una música suave de fondo, estar sentado de forma cómoda, elegir el libro adecuado al momento psicológico y a la edad, en definitiva, enfrentarse a determinados aspectos que parece que cada vez se alejan más de nuestra vida, como son los momentos de silencio y soledad que se necesitan para reflexionar. Leer servirá indudablemente “para cargar pilas” y volver con más fuerza a la cada vez más estresante realidad. Este remanso de paz se convertirá en uno de los aspectos más gratificantes del hecho lector.



ETAPAS LECTORAS

Antes de llegar al hecho lector propiamente dicho hay un periodo de sensibilización de 0 a 2 años, y otro de aprendizaje, de 3 a 6 años que son claves en el proceso de la lectura.

Para el periodo de 0 a 2 años, la denominada Lectura regazo es un buen comienzo. Se trata de coger al niño en brazos y contarle o leerle un cuento. Este momento será siempre para él mágico y gratificante y proporcionará un estímulo afectivo y lingüístico irremplazable.

Durante el denominado periodo de aprendizaje, de 3 a 6 años la habilidad básica a desarrollar será la expresión oral.

Hay que tener en cuenta que el aprendizaje lector supone una transformación del código lingüístico oral que conoce el niño, en código simbólico. Su asimilación está condicionada por el bagaje léxico adquirido en el hogar. Cada individuo sigue un proceso muy personal, por eso se evitarán comparaciones con hermanos o amigos y se tendrá especial paciencia y comprensión, ya que para algunos niños aprender a leer y escribir, es un proceso lento y a veces doloroso.

Cuando ya leen, entre los 6 y los 7 años, su curiosidad aumenta sin parar y juegan a descubrir todo lo que hay escrito en el entorno, relacionando el texto con la imagen a gran velocidad.

Entre las 8 y los 12 años se lleva a cabo la consolidación en el uso del lenguaje, potenciada fundamentalmente por el entorno en que se mueven. El niño es ya un ser autónomo, que asimila todo con rapidez. En estos años surge la capacidad de reflexión y de descripción del mundo a través de la lectura. Es una etapa que hay que aprovechar, porque les encanta ir a la biblioteca del colegio y a las librerías para elegir lo que quieren leer. Se empiezan a perfilar sus gustos, inclinándose por libros con protagonistas de su edad.

En la pre-adolescencia, a los 13 años, comienzan los problemas con la lectura, entre otras cosas porque en la mayoría de los casos se convierte en una obligación escolar. En el aula se obliga a leer y a hacer exámenes sobre lo leído, de ahí que deje de ser algo gratificante y comience a convertirse para muchos adolescentes en una pesadilla. Es un momento de gran responsabilidad para los adultos, que no ceden y que no quieren buscar modos menos convencionales de evaluar. Hay que destacar sin embargo, que cuando se ponen en sus manos libros que son de su interés y se propone la lectura como actividad libre, que no se va a evaluar negativamente, sino que se va a emplear, por ejemplo, para hacer un debate, una recreación literaria, una dramatización o cualquier otra actividad de tipo creativo, aceptan la propuesta y elaboran trabajos con verdadera originalidad.

Entre los 13 y los 16 años se inclinan por libros de acción, aventura, intriga, fantasía y terror. Se interesan especialmente por temas realistas que plantean problemas que les causan conflicto y lucha interior, como el amor, la relación con los adultos, la independencia, en definitiva, buscan temas que guarden relación con la consolidación de su propia personalidad. Buscan las palabras que no encuentran para explicar el mundo y explicarse a sí mismos.

A partir de este momento estarán preparados para hacer todo tipo de lecturas. A lo largo de los años de aprendizaje habrán descubierto sus preferencias, a partir del desarrollo del espíritu crítico que es inherente a todo lector.



LECTURAS PARA TODOS LOS GUSTOS

La literatura infantil y juvenil está consolidada hace muchos años como género específico. Es curioso que todavía haya quienes se pregunten si hace lectores. La cuestión está en la selección que se haga para cada posible lector o grupo de lectores, sabiendo que leer es un acto personal. Una de las posibilidades para los grupos de cualquier edad es leer en voz alta. En general les gusta seguir una historia común y protagonizarla leyéndola para los demás. En este caso es importante que el profesor tome parte activa en la lectura y no se convierta en un observador-evaluador.

El panorama editorial infantil y juvenil está en alza. Se han creado en el 2006 nuevas editoriales específicas y otras, que normalmente no tenían línea infantil, la han abierto. Según los datos del informe sobre Hábitos de lectura y compra de libros 2006, de la Federación del Gremio de editores de España, patrocinado por el Ministerio de Cultura, entre los 30 libros más leídos y comprados de todos los géneros y para todas las edades, están: Harry Potter y el misterio del Príncipe, de J,K, Rowling y El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien, que ocupan los lugares 11 y 12 respectivamente. Y los cinco títulos de LIJ más leídos en 2006, son los siguientes:

1-Harry Potter y el misterio del príncipe de J.K. Rowling

2- El señor de los anillos de J.R.R: Tolkien

3-Crónicas de Narnia de C.S. Lewis

4-Memorias de Idhún de Laura Gallego

5- La isla del tesoro, de R.L. Stevenson

No hay ninguna de duda sobre las preferencias; está claro que los jóvenes lectores prefieren la literatura fantástica, que atraviesa por un momento de esplendor, sobre todo la anglosajona que es la de mayor tradición. Es interesante a su vez observar que La isla del tesoro sigue ocupando un lugar importante en la lectura de los jóvenes. Es impensable llegar a la madurez lectora sin haber saboreado este clásico de las novelas de aventuras, de Stevenson.

En los dos últimos años cabe destacar el interés de las editoriales por hacer adaptaciones de los clásicos de la literatura española y de la literatura universal, al hilo de los Centenarios conmemorativos, aunque no todas las ediciones tienen el mismo valor literario y de formato e ilustración.

Como la producción editorial es muy elevada, ya que de los 70.000 títulos editados en 2005, el 16’9% son de LIJ, creciendo esta producción casi el doble que el resto de la producción editorial, la selección que hagan los adultos es clave para poner en manos de los más jóvenes, los libros que realmente merecen la pena, que son los que van a crear lectores. Siempre teniendo en cuenta sus preferencias y no rechazando de antemano lo que ellos propongan. Para quien se lleva las manos a la cabeza porque los niños leen a Harry Potter, hay recordar solamente, que muchos de los lectores adultos de hoy, se hicieron lectores con Enid Blyton y sus historias de misterio.

Hay que ser capaces de dejar márgenes de libertad para que puedan dar los pasos oportunos que les conviertan en buenos lectores. Hay libros para todos los gustos, novedades y clásicos, en todo tipo de formato, desplegables, álbumes ilustrados y libros de conocimiento y de Arte.

La literatura infantil y juvenil es un mundo apasionante que merece la pena explorar.

(Artículo publicado en la Revista Crítica en Mayo de 2007)