Ha sido muy interesante, perfectamente organizado y como siempre un intercambio de lenguas y culturas por todos los rincones del Imperial College.
Esta variedad se anunciaba además en el tema y en el cartel de Anthony Browne.
El Andersen para un escritor ha sido concedido a Mª Teresa Andruetto (Argentina), de ahí que haya titulado la entrada: El español está de fiesta.
No se había concedido ningún otro Premio Andersen a escritor de habla hispana, desde 1968, en que lo recibió José Mª Sánchez Silva, autor de Marcelino pan y vino, premio que compartió con el escritor alemán James Krüss.
Mª Teresa Andruetto, con la que he tenido la suerte de charlar en varios momentos, está de acuerdo en que la importancia del galardón no sólo es para ella y para su país, cuestión más que evidente, sino para un idioma que hablan 500 millones de personas, aspecto que destacó en su discurso. Es un acto de generosidad por su parte que muestra su capacidad para compartir y para universalizar.
Los niños españoles necesitan oír, y oír en papel, otras voces, igual que los del continente americano necesitan oír nuestra voz; diferentes variantes que muestran la riqueza del idioma dominante en América, un mismo idioma para expresar diferentes experiencias, temperamentos, modos de ver la vida y enfrentarse al mundo, igual que los ilustradores emplean diferentes técnicas, formas y colores.
No podemos perder la maravillosa ocasión de un Gran Premio que sirve para abrirnos la mente y el corazón.
De Mª Teresa, persona entrañable, se dirán a partir de ahora muchas cosas, se editarán sus libros en diversos idiomas y quizás ya no le digan los editores que su literatura es muy argentina, o quizás sí, argentina por la claridad con la que deja ver ideas expresadas desde lo más hondo de su corazón. ¡FELICIDADES Mª TERESA!
¡FELICIDADES ARGENTINA!
¡FELICIDADES al español!