Hoy se cumplen 100 años de la muerte de
Bram Stoker, autor irlandés creador de uno de los mitos de la literatura universal, el conde
Drácula.
El autor tiene el acierto de jugar con los narradores, que son los personajes de la novela que escriben páginas de su diario, cartas o notas de periódico, sin embargo, Drácula, que es el protagonista, no escribe a pesar de llenar portentosamente la novela con las diferentes perspectivas o puntos de vista de los narradores, o sea, con su presencia.
El mito del vampiro pertenece al folklore popular sobre todo de Europa central. Stoker se documentó muy bien sobre la leyenda medieval del conde y sobre los paisajes de Transilvania. El mito del vampiro habla de alguien que no puede vivir sin "
chupar la sangre" de otros. ¿Quién no conoce a alguien que ejerza una fuerza vampírica sobre los demás?
Drácula no es sólo una novela de terror. Es como acabo de señalar una novela sobre la escritura, sobre el vampirismo y sobre el amor.
Además establece claramente una lucha entre contrarios, entre el Bien y el Mal, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, la mortalidad y la inmortalidad. Sobre todos y cada uno de estos conceptos se reflexiona inconscientemente al hilo de la lectura, llevados por las diferentes voces de los personajes que escriben. Esta es la mayor y mejor peculiaridad de esta novela.
Bram Stoker: Drácula, Trad. y notas: Flora Casas, Apéndice, Noel Zanquín, Ilus: Matilde García-Monzón, Madrid:
Anaya, 1993 (6ª Ed.) [Col. Tus libros nº 39]