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miércoles, 12 de enero de 2011

Sobre la lectura (VI)



La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con los hombres más ilustres de otros siglos que fueron sus autores.


(Descartes)

martes, 4 de enero de 2011

El niño con el pijama de rayas

En el 2007 la editorial Salamandra publicó este libro de John Boyne, convertido en un éxito internacional.
Yo la verdad es que sentí curiosidad en su momento, pero se me pasó leerlo.
Estas navidades la editorial ha tenido la gentileza de felicitarme con la edición ilustrada por Gianni De Conno, de dicha obra.
Una edición cuidada en tapa dura, llamativa y con unas ilustraciones de carácter realista, con unos matices que pertenecen al mundo del cine, de la fotografía antigua, de algo que se quiere captar , pero que no se fija del todo porque vive por sí mismo en esos tonos y trazos un tanto velados.

La traducción de Gemma Rovira fluye y el texto, fácil en sí, se lee con igual facilidad.
Es una historia emotiva en la que el autor pone de manifiesto con maestría la psicología infantil. Los niños, víctimas siempre inocentes de la barbarie adulta en todas y cada una de las guerras en que éste se empeña, buscan su propio espacio y tratan de entender lo que a todas luces siempre ha sido y será la mayor locura.
Ellos se interesan por conservar el cariño, el calor de sus vidas anteriores y por recobrar los amigos que han perdido en el horizonte sin ninguna explicación.

Creer que a un niño se le puede trasladar como si fuera una maleta es también bastante típico de los adultos, preocupados siempre por lo que consideramos cuestiones de vital importancia.
Quizás hoy en día ya estemos en la era en que se dialoga más o se dan más explicaciones de lo que se hace en una familia, pero habría que ver cómo, cuándo, en qué familias y en qué circunstancias. Desde luego en los años 30, los niños eran invisibles cuando no utilizados para duros trabajos. La pena, lo más duro de todo, lo que puede conmover del libro es precisamente que en muchos lugares del mundo y desde luego en las zonas en conflicto, los niños siguen siendo igualmente invisibles y utilizados.

Este libro puede ser un grito. Denuncia más que una época, una situación, la del ser humano adulto embarcado en su propia vida, creyendo que todo marcha tal y como se ha propuesto, sin pensar que hay mundos y vidas paralelas que corren al hilo de la suya propia y que se mueven independientemente.
Que Bruno quiera ser explorador de mayor es la mejor metáfora de esa realidad desgraciadamente inacabada, dado el empecimamiento por resolver las cuestiones por la fuerza bruta. ¿Aprenderemos alguna vez?

En esta historia, dos niños, uno alemán y otro judío, se ven a ambos lados de una alambrada sin comprender qué hacen ahí y sin conseguir saber por qué no pueden jugar.
El gesto de sentarse y charlar. La comida llevada a escondidas, los diálogos perfectos de 9 años envueltos en la lógica aplastante de su edad, el deseo de explorar el mundo del otro para comprender y para ayudar, el no ver la muerte por más presente que esté, el amor a la vida, el sentido de la amistad que les lleva a enlazarse la manos, a jugar en un mundo en el que no se puede jugar... son actitudes que corren paralelas a las de unos adultos, plenamente conscientes de lo que ocurre, viviendo la crueldad, la frialdad, el ascenso social, sin medir tampoco las consecuencias de unos actos que nunca hubieran imaginado terribles para ellos.

Es una historia original, a pesar de haber visto y leído tanto sobre los nazis porque el punto de vista es el de los niños. El final hace verosímil una historia que ha conmovido a tantos y tantos lectores, entre los que me encuentro.
A juicio de cada uno queda para qué edad es este libro.
Yo pienso que es para los 12 ó 13 años, justo para lectores cono Gretel, la hermana de Bruno, cuya psicología preadolescente también está bien dibujada. A esta edad ya pueden leer entre líneas, ya pueden asimilar realmente lo que se cuenta.

"...durante varias semanas Bruno siguió saliendo de casa cuando se marchaba Herr Liszt y Madre echaba la siesta. Daba el largo paseo junto a la alambrada para reunirse con Shmuel, que casi todas las tardes estaba esperándolo allí, sentado en el suelo con la piernas cruzadas, con la vista clavada en el árido suelo."

martes, 28 de diciembre de 2010

El discurso del Rey

No sé cómo, pero últimamente cuando voy al cine siempre veo algo relacionado con el hecho de ENSEÑAR, si no con la EDUCACIÓN directamente. Ya comenté en el blog Mis tardes con Margueritte: historia de amistad forjada en torno a la lectura y apertura a un mundo nuevo a través de ella; Neds, un viaje personal de búsqueda de identidad en el que influye directamente la educación recibida, y ahora El discurso del Rey.
Esta película, del director Tom Hooper narra una historia de amistad entre un logopeda y un príncipe que accede a la corona tras la abdicación de su hermano.El príncipe en cuestión será el rey Jorge VI de Inglaterra, padre de la actual reina Isabel.
La magnífica interpretación de Colin Firth en este papel dramático, hace más que verosímil la superación de su tartamudez en un momento crucial para su país, cuando no tiene más remedio que entrar en la II Guerra Mundial.
El logopeda, encarnado por el actor Geoffrey Rush que da una inmejorable réplica al protagonista, es un australiano que ejerce de logopeda, desconocido en la sociedad londinense, pero cuya ayuda es eficaz.

¿Por qué traigo esto aquí? Porque esta historia me ha hecho reflexionar inmediatamente sobre la capacidad de enseñar de unas personas, es decir, de transmitir lo que saben, y la ausencia de la misma por parte de otras. En una época de "titulitis", esta película deja patente que cuando se enseña algo, quien logra un resultado es quien aplica el sentido común, quien experimenta y se adapta a las circunstancias y quien desarrolla un método propio aprendido en la experiencia de lo real. En definitiva, quien además de lo dicho anteriormente cree en lo que hace y disfruta con ello.
El discurso del rey es una película para ver, disfrutar, emocionar y reflexionar.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Tres clásicos para esta Navidad


Arthur Miller: La manta de Jane, Ilus. de Al Parker, Trad. de Victoria Alonso, Barcelona: Tusquets, 2010
En este blog hay ya varios libros infantiles de autores clásicos de la literatura universal, cuya producción para niños suele ser desconocida. Es el caso de William Faulkner, Paul Auster y ahora Arthur Miller y Vargas Llosa.
El relato de Arthr Miller (EEUU 1915-2005), poseedor del Premio Pulitzer 1949, del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2002 y de otros premios, es recordado por muchas obras como la obra teatral Muerte de un viajante. En la manta de Jane, habla del crecimiento y de la resistencia del ser humano en general a asimilar sus cambios físicos y psicológicos. Esto se denomina comunmente el síndrome de Peter Pan, pero se aplica a quienes de ninguna manera quieren madurar.
Jane se aferra a su manta rosa de bebé durante mucho tiempo, hasta que descubre que sirve para otras cosas y se alegra de ser mayor.
El relato es consistente y profundo, como cabía esperar del autor, acompañado de ilustraciones en blanco y negro de uno de los más famosos ilustradores estadounidenses. Sólo se destaca la manta rosa, que constituye el eje de la narracíón.
Arthur Miller capta al vuelo la mente infantil, creando una bella historia en torno al yo.




Janosch: ¡Qué bonito es Panamá! Ilus. Janosch, Trad. Eva Almazán, Sevilla: Kalandraka, 2010
Janosch, seudónimo de Horst Ecker (Polonia 1931) es alemán y está afincado en Tenerife.
No ha dejado de escribir cuentos para niños desde 1960, de ahí que sea considerado un clásico de la literatura infantil.
El pequeño tigre y el pequeño oso, que protagonizan este libro, son famosos entre los pequeños lectores y protagonizan otras historias. En ésta, ambos deciden viajar a Panamá porque pequeño oso dice que huele a plátanos.
Es una historia, como todas las del autor, llena de imaginación y ternura, donde se pone de relieve el valor de la amistad y de las pequeñas cosas de la vida.




Mario Vargas Llosa: Fonchito y la luna, Ilus. de Marta Chicote, Madrid: Alfaguara, 2010
Vargas Llosa (Arequipa-Perú 1936), Premio Nobel 2010, ha escrito un cuento para niños en el que cuenta una breve historia de amor. Este álbum ilustrado para primeros lectores descubre una nueva faceta del autor.
El texto es breve, tal y como corresponde a este tipo de libros y está apoyado en unas expresivas ilustraciones.
Me gusta que la narración ocurra en la tierra natal del autor, que la luna que Fonchito quiere atrapar para complacer a Nereida, sea la luna colocada sobre la ciudad de Lima.
"...cuando la Luna salía, lo que ocurre rara vez en la ciudad de Lima, cuyo cielo suele estar cubierto de nubes muchos meses del años."
Con estas pequeñas pinceladas los lectores no sólo soñarán con Fonchito, sino que se distanciarán de su propio espacio y sabrán que existe este lejano lugar.

viernes, 17 de diciembre de 2010

NAVIDAD Años 60

He visto que los años 60 han despertado bastante curiosidad por el número de visitas a esta página, así que aprovecho estas fechas para incorporar unos Cuentos de Navidad de aquella década.

En primer lugar y dado que se acaban de conceder hace unos días los Premios Lazarillo 2010, traigo aquí un cuento que se sigue editando, por suerte para los pequeños lectores; se trata de Rastro de Dios, de Montserrat del Amo, Premio Lazarillo 1960. Montserrat tiene otros merecidos premios, como el Premio Nacional de Literatura Infantil 1978.


Montserrat del Amo: Rastro de Dios, Ilus. Adoración Roda, Madrid: Cid, 1960.
La última edición está en la Colección Barco de Vapor, de la editorial SM, en la serie azul, con ilustraciones de Noemí Villamuza.
Es la historia de un ángel "chiquitín y torponcillo, que no sabía apenas volar"... No voy a desvelar nada más, os invito a leerlo. Sólo transcribo el inicio: "Se llamaba Rastro de Dios. Así lo había apuntado San Miguel, capitán de todos los ángeles, al final de su lista".



José Mª Sánchez Silva:Cuentos de Navidad, Ilus. José Francisco Aguirre, Madrid:Ed. Magisterio Español,1960
En el prólogo de este libro encuadernado en tapa dura y de formato grande, el autor dice:
"Este libro se compone de seis cuentos que abarcan el tiempo de Navidad, de Nochebuena a Reyes. Cada uno de ellos está dedicado a un amigo mío, niño o niña. Sus títulos y dedicatorias son los siguientes:
Disputa de la cosas en el establo, a Jaime de Navasqüés
El invernadero, a Pablito Calvo
Los dos conejos, a Pepito Escrivá
Carta a Dios, a Luisito de Diego Morejón
Los ojos hallados, a Araceli García-Serrano
Discurso del armario, a Pedrito Vajda
Pero los seis cuentos han sido escritos también para todos los niños y niñas de España y del mundo /.../ dentro de mi afligido corazón de hombre, se pone a jugar el niño que fui. Porque es a esa interior criatura, a ese niño incesante que oculta cada hombre y cada mujer, a quien yo en verdad me dirijo siempre, como quien padeciera una sed que sólo pudiese saciar en la fuente encantada de la perdida niñez. De la niñez perdida y... vuelta a encontrar."
José Mª Sánchez Silva obtuvo el Premio Andersen en 1968, compartido con el autor alemán James Krüss.
La ilustraciones que me parecen francamente originales, son del padre de una amiga de la infancia, José Francisco Aguirre. Falleció siendo joven, de ahí que no sea un ilustrador muy conocido y estudiado, pero cuya obra merece la pena. De hecho recibió el Premio Lazarillo en 1958, el primer año que se convocó, con el libro de José Luis Herrera,El libro del desierto.




Alejandro Casona:Flor de leyendas, Ilus. F. Goico Aguirre,Madrid: Aguilar, 1960, Col. El Globo de Colores- Mitos y Leyendas.
En este libro Alejandro Casona recoge 12 leyendas de distintas épocas y civilizaciones. El primero es Villancico y pasión, en el que con unas precisas descripciones el autor narra brevemente el nacimiento de Jesús y el primer milagro realizado por mediación de su Madre, la Virgen María. 33 años después, ambos se encuentran colgados de una cruz. Es interesante porque en realidad lo que se narra es la historia de "El buen ladrón".



Disco-postal con villancicos, 1961
Con esta postal unos tíos nos felicitaron a mi hermano y a mí, aquellas ya lejanas y entrañables navidades.



Renato Rascel: Picoletto, Ilus. de Ennio di Majo, Trad. de Beatriz de Moura, Barcelona: Lumen, 1963
Este cuento italiano, con llamativas y vivas ilustraciones, narra la historia de un pequeño deshollinador en Nochebuena. Difiere ampliamente de los cuentos anteriores, ya que el encuentro de Picoletto es con Papá Noel.
Los niños españoles sabíamos perfectamente quién era dicho personaje, a pesar de que entonces los regalos los traían invariablemente los Reyes Magos. Nuestro único lamento al respecto era que sabíamos que en otros países, este señor tan simpático y gordo vestido de rojo que viajaba en un trineo, dejaba los regalos bajando por las chimeneas, el 24 de diciembre.
Los niños de otros países tenían tiempo para jugar con sus nuevos juguetes durante todas las vacaciones. Nosotros esperábamos con inquietud la noche del 5 de enero y jugábamos con avidez los días 6 y 7 porque el 8 empezaba el colegio. Quizás en algunas familias los regalos se hicieran el 24, pero en la mayoría no. El mes de enero se convertía así en un mes de expectación, ya que esperábamos con muchas ganas el final de unas jornadas escolares que nos resultaban interminables, para volver a casa a jugar.

Aprovecho la página de estos nostálgicos cuentos para desearos una FELIZ NAVIDAD y AÑO NUEVO 2011.

jueves, 16 de diciembre de 2010

domingo, 12 de diciembre de 2010

Neds

Esta película del reino Unido-Francia-Italia, cuyo director es Peter Mullan, entra de lleno en el mundo de la infancia y la adolescencia, reflexionando profundamente sobre la búsqueda de la propia identidad,condicionada por la educación, el entorno familiar y la sociedad.
La historia está ambientada en la Escocia de los años 70. El propio director define su puesta en escena como "impresionista", palabra que podemos interpretar de forma múltiple, bien en sentido estricto y en sentido más simbólico, ya que en ella se deja claro que las "impresiones" que un niño y adolescente recibe, le configuran como persona.
Peter Mullan es a su vez el guionista y retrata de forma realista, sin florituras ni concesiones románticas, el tema de las pandillas juveniles, la violencia y la educación. Subyace el tema de la lectura, el protagonista es un ser inteligente al que le gusta leer, pero cuyos sueños se desvanecen ante la dura realidad del entorno que lo envuelve sin piedad, sin embargo, no pierde la perspectiva de los libros, que le aportan lo que el propio sistema es incapaz de otorgarle.

Hay que aplaudir la magnífica interpretación de todos y cada uno de los actores. La cantera de jóvenes intérpretes es fuerte y como suele suceder en el cine británico, no puede ser ni mejor ni más creíble.
La película enfrenta violencia y educación. No da soluciones.
Los que nos dedicamos a educar, creemos que la educación salva al individuo, pero todos sabemos que no siempre es así, porque aunque ésta sea la clave para salir adelante en un mundo cada vez más complejo, no sólo se recibe en la escuela, sino en la familia, en el entorno, en la televisión... ¡Influyen tantos factores!
Estudios hay sobre todo esto, pero no viene mal que de vez en cuando se muestre vivamente el lado poco amable de una sociedad que no trata a sus miembros como debe. Es el ayer y el hoy, el antes y el después, la contradicción del ser humano en general y de unos y otros sistemas en particular.
De NEDS (No Educados y Delincuentes) Mullan dice: "Quería que fuese una película atrevida; crear un mundo único, misterioso, volátil y a menudo violento, que girase alrededor de un chico que intenta encontrar su lugar desesperadamente".En mi opinión lo ha conseguido y bien ha merecido dos Premios en el Festival de San Sebastián 2010, la Concha de Oro a la mejor película y la Concha de plata al mejor actor (Conor McCarron).